Dado que Bueno crea una cantidad ingente de
terminología novedosa para expresarse (a veces como consecuencia de la
reutilización de terminología habitual con significados nuevos), añadimos aquí
una lista de definiciones básicas:
ANÁMNESIS: es un término de origen griego, que significa recuerdo, reminiscencia.
Platón lo emplea este para denominar al proceso por el cual el alma recuerda
las Ideas que habría contemplado antes de encarnarse en un cuerpo. Bueno emplea
este término en conexión con prolepsis.
Ambos conceptos adquieren sentido en el contexto de las actuaciones de los
sujetos operatorios. La anamnesis es el proceso que nos remite a modelos producidos
anteriormente y a partir de los cuales se puede desarrollar la prolepsis (que
es el proyecto, plan o programa a realizar). Esto quiere decir que en la
realización de todo proyecto, plan o programa, el sujeto no tiene ante sí la
imagen de algo absolutamente nuevo, algo no realizado (como si se tratase de
una creación sacada de la nada), sino un modelo realizado en el pasado con el
que opera. Esta remisión a ese modelo del pasado es el «momento anamnesis» en
la realización de todo proyecto, plan o programa.
ANAMÓRFOSIS: designa una forma de explicar la transformación de una estructura en
otra (un mecanismo de evolución). La anamórfosis se da cuando, tras descomponer
una estructura en sus elementos esenciales (procedimiento que Bueno denomina regressus), no se puede reconstruir
luego la estructura de partida (progressus)
a partir de esos elementos, por lo que es necesario desestructurarlos para
reconfigurarlos. Bueno contrapone la anamórfosis al reduccionismo y al
emergentismo.
Un ejemplo de anamórfosis puede ser el siguiente:
descomponemos un hexágono regular en seis triángulos iguales. Si tratamos de
reconstruir el hexágono inicial a partir de esos triángulos no está claro si lo
que obtenemos es un hexágono o seis triángulos con algunos lados superpuestos.
Para que quede clara la reconstrucción del hexágono habrá, entre otras cosas,
que refundir ciertos lados del triángulo que se configurarán como tres
diámetros.
La anamórfosis puede ser de tipo determinado, categorial
(Bueno emplea el término categoría para referirse al ámbito de las ciencias), o
indeterminado, ontológico. Hay anamórfosis del primer tipo en casos como el
señalado en el ejemplo. Hay anamórfosis del segundo tipo cuando las estructuras
obtenidas no permiten una desestructuración posterior, por lo que nos remiten a
la materia en sentido ontológico general.
APAGÓGICO: es un término de origen griego que se
emplea para referirse a un modo de razonamiento indirecto, aquel en el que se
llega a una conclusión por reducción al absurdo o porque se han descartado (por
inviables, incoherentes, etc.) todas las posibles alternativas.
APOTÉTICO: de apo =
lejos y thésis = posición. Designa a
aquellos objetos que se nos aparecen en nuestro mundo entorno a distancia, cuando hacemos abstracción de los elementos intermedios. La «distancia»
debe ser entendida en un sentido espacial y temporal: los planes o proyectos orientados a fines,
también constituyen elementos apotéticos. Apotética es, por ejemplo, la
conducta de acecho de un animal, los fines que se plantean los seres humanos,
los símbolos, la Luna contemplada desde un observatorio, etc.
Los contenidos apotéticos, y, por lo tanto, los
fenómenos, tienen una estructura, una forma, que depende del sistema sensorial
de animales y humanos (tienen una morfología organoléptica). Por eso tales
contenidos son distintos en los animales y los hombres, e incluso entre los
diversos individuos (la Luna vista por un individuo desde un observatorio se
presenta como un fenómeno distinto que la Luna vista por otro individuo desde
otro observatorio).
Se contrapone a paratético.
ARGUMENTO ONTOLÓGICO RELIGIOSO: con esta expresión
se refiere Bueno a una característica de las proposiciones religiosas, aquella
que las lleva a presentarse como verdades. Esto es, las proposiciones
religiosas afirman la existencia de Dios (o de otros númenes de referencia), o
carecerían de sentido. (O, dicho a la inversa, las proposiciones religiosas
solo tienen sentido en la medida en que suponen su verdad). El argumento
ontológico de san Anselmo vendría a ser, según esto, un caso límite de
argumento: aquel en el que esas proposiciones se refieren al Dios de la
ontoteología, al Dios de los filósofos.
CAPAS DEL PODER POLÍTICO: con este sintagma designa Bueno a los ejes del espacio antropológico
reinterpretados desde el punto de vista de una sociedad política. Tenemos así la capa
conjuntiva (correspondiente al eje circular), la capa basal
(correspondiente al eje radial) y la capa cortical (correspondiente al
eje angular).
CATÁRTICA: Bueno contrapone lo que
denomina crítica catártica a la crítica absoluta. La crítica absoluta es aquella cuyo objetivo es «remover todo tipo
de errores […] que acompañan a la obra criticada», para separarlos de esta. Es
el tipo de crítica que ejerce la filosofía de la ciencia sobre la ciencia. Por
ejemplo, cuando Eddington invita a eliminar de la ciencia todo resquicio
metafísico.
Pero pudiera suceder que los errores (el trasfondo
metafísico, por ejemplo), fuesen inseparables de la propia obra. En este caso
no se trataría tanto de separar tales errores del contenido criticado como de
«disociarlos de la obra a fin de “purificarla”». Esto sucede habitualmente con
la crítica a las concepciones filosóficas. Estas se configuran en conflicto
dialéctico con otras. De modo que la crítica tiene que contar siempre con las
doctrinas rechazadas, que no pueden ser apartadas sin más. Algo similar ocurre
con la crítica a las obras de arte. Las ideas mitológicas, teológicas,
metafísicas, etc., forman parte, con frecuencia, de la propia estructura de la
obra de arte. Por lo que la crítica tendrá aquí la función de disociar tales
ideas de la obra, pero sin que aquellas puedan ser eliminadas, a riesgo de
eliminar la propia obra. A este tipo de crítica es al que denomina Bueno
crítica catártica o simplemente catártica.
CATEGORÍA
SISTÁTICA:
véase totalización sistática.
CATEGORÍA
SISTEMÁTICA:
véase totalización sistemática.
CIENCIAS
IDIOGRÁFICAS: son aquellas que tienen como contenidos a los casos singulares. Por
ejemplo, la historia en tanto trata de la sucesión de los papas o reyes, o en
tanto trata del desarrollo de ciertas civilizaciones. Se contrapone a ciencias
nomotéticas. Ambos son conceptos
introducidos por Windelband, para evitar la tradicional contraposición
entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu, que le parecía
impregnado de resonancias espiritualistas.
CIENCIAS
NOMOTÉTICAS: son aquellas que tienen como contenidos a los fenómenos
regulados por leyes generales. Se corresponden con lo que a veces se denominan
ciencias de la naturaleza. Se contraponen a las ciencias idiográficas.
CIERRE
CATEGORIAL: designa el rasgo esencial, definitorio, del
conocimiento científico. Consiste en que dentro de cada categoría de fenómenos
(lo que constituye una ciencia determinada) las relaciones y operaciones
llevadas a cabo con los términos de esa categoría pueden generar nuevos
términos, pero siempre dentro (encerrados) en esa categoría.
Así -según un ejemplo del propio Bueno-, provisto de una regla, un compás y un lápiz de
grafito puedo intentar demostrar el teorema de Pitágoras, dibujando figuras y
líneas auxiliares. Pero no añadirá nada a mis conocimientos geométricos el
análisis químico del grafito con que mi lápiz mancha la hoja: las relaciones y
términos geométricos forman parte de una categoría distinta de los químicos.
CONCEPTO: los conceptos son construcciones de un sujeto operatorio (por
eso son originariamente conceptos técnicos o prácticos) que se configuran a
partir de los fenómenos (constituyen la esencia de los fenómenos). Los
conceptos son universales, aparecen en el momento en que se reitera una
construcción a partir de un fenómeno (que, en principio, es individual). Cuando
un fenómeno se repite se ha «incorporado» a un concepto (El mito de la
felicidad, p. 98). Los conceptos idiográficos (por ejemplo, El Escorial)
siguen siendo universales, en tanto fenómenos reiterados desde múltiples
perspectivas por una diversidad de sujetos. Estaríamos ante una universalidad
atributiva, frente a una universalidad lógica (o distributiva).
CONCEPTOS
CONJUGADOS: son aquellos pares de conceptos que mantienen una relación
tal que: (1) Uno es inseparable del otro, en el sentido de que no puede existir
el uno sin el otro. (2) Uno se define, se determina, frente al otro. (3) La
extensión de uno está en relación con la del otro.
Ejemplos: materia/forma (solo hay forma por relación a una materia; y
solo puede concebirse algo material si tiene una determinación, esto es, una
forma), alma/cuerpo, movimiento/reposo, conocimiento teórico/conocimiento
práctico, etc.
CONCEPTOS DIRECTOS: son aquellos que surgen por
relación directa con el material fenoménico a partir del cual los construimos.
Se contraponen a conceptos oblicuos.
CONCEPTOS OBLICUOS: son aquellos que no se presentan
directamente, sino reflejados a través de otros. Ejemplos: «aquí» o «allí», que no se presentan
directamente, en sí mismos, sino a través de una «plataforma» a partir de la
cual se conforman (en este caso esa plataforma es el sujeto que habla), «salvaje»,
o «bárbaro» (empleados por algunos antropólogos a través de la plataforma
constituida por la cultura desde la que hablan).
CONTEXTOS
DETERMINANTES:
también llamados «armaduras». Son ciertos elementos construidos en un campo científico determinado que
permiten entretejer operaciones diversas, obteniendo identidades sintéticas, a
las que también podemos denominar verdades o teoremas.
Los contextos determinantes funcionan como una especie de elementos
intermedios entre los que constituye el campo homogéneo (sin roturar, por
decirlo así) de una ciencia y las verdades o teoremas (que son los productos,
por seguir con la metáfora agrícola) que se obtienen en ese campo. Los
conceptos determinantes son necesarios porque los campos científicos,
gnoseológicos, son, en principio, demasiado indeterminados para poder
desarrollar sobre ellos operaciones con resultados. Así, por ejemplo, un plano
en la geometría euclidiana estaría constituido por puntos y líneas, a partir de
los cuales sería difícil realizar cualquier tipo de operación. Solo a partir
del desarrollo de ciertas figuras sobre ese plano -tales como triángulos,
cuadrados, círculos, etc.-, podemos operar construyendo teoremas. Así, el
círculo fue empleado en el mundo antiguo para realizar ciertos rituales
religiosos, o para medir determinadas tierras, funcionando como un contexto
determinado. Pero en el momento en que, en sus Elementos, Euclides
describe cómo construir un triángulo equilátero valiéndose de un círculo, un
compás y una escuadra, y, posteriormente, empleando otra serie de líneas
auxiliares, demuestra el teorema que lleva su nombre, el círculo se ha
convertido en un contexto determinante (un contexto que permite realizar
operaciones que tienen como resultado la obtención de identidades sintéticas o
teoremas).
Los contextos determinantes pueden estar constituidos por ciertos
aparatos (un gnomon, una brújula, un telescopio, un juego de dados, un
interferómetro, un acelerador de partículas, una sonda espacial), o por
estructuras abstractas (un círculo, un triángulo, el principio de inercia, un
plano inclinado, un campo gravitatorio).
La diferencia entre un contexto determinado y un contexto determinante
es que el primero es común a los campos tecnológicos y científicos, y, por
ello, inapropiado para establecer relaciones necesarias. Mientras que el
contexto determinante está compuesto por términos y relaciones internos a un
campo científico concreto, dentro del cual posibilitan el establecimiento de
relaciones verdaderas entre los términos.
CONTORNO, DINTORNO, ENTORNO:
DEFINICIONES
ESENCIALES: son aquellas que parten de un género próximo
y establecen una diferencia específica. Un ejemplo puede ser la tradicional
definición de «hombre» como «animal racional».
DEFINICIONES
NUCLEARES: son aquellas que comienzan determinando el
núcleo de la estructura a definir (por ejemplo, el de la sociedad política),
que se obtendrá a partir del género radical por anamórfosis. Así para la definición
de sociedad política, se obtendrá su núcleo por la fracturación del género
radical y su recomposición a otra escala. Este procedimiento nos permitirá
construir un concepto de sociedad política que muestre su propio origen y
evolución
DESCOMPOSICIÓN/DIVISIÓN ANATÓMICA: es aquel tipo de descomposición, análisis, de un
cuerpo dado en sus partes heterogéneas. Por ejemplo, si troceamos una planta separando
raíces, tallo y hojas. Se contrapone a división atómica.
DESCOMPOSICIÓN/DIVISIÓN
ATÓMICA: es aquel tipo de descomposición, análisis, de un
cuerpo dado en partes homogéneas. Por ejemplo, la división de una planta en
células. Se contrapone a división anatómica.
DIALELO: es un círculo que
se produce en una argumentación, consistente en que se comienza admitiendo lo
que se va a demostrar, pero que, no
obstante, no se reduce a un círculo vicioso, pues el todo final presenta
resultados novedosos, aparece bajo una forma más controlable, más
racionalizada.
DIALELO
ANTROPOLÓGICO:
en la antropología hay que partir de que el hombre, o, de modo más preciso, los
materiales que configuran lo humano, que constituyen la materia de estudio de
esta ciencia, ya están dados. Solo partiendo de estos materiales, podemos
descomponerlos, analizarlos (regressus) para alcanzar los constituyentes
esenciales a partir de los cuales podemos reconstruir científicamente lo humano
(progressus).
DIALELO
GNOSEOLÓGICO: es un elemento esencial en la construcción de
conocimiento científico o filosófico. Consiste en los procesos de análisis (regressus) y síntesis (progressus), a través de los cuales,
partiendo de un todo dado lo descomponemos en sus partes formales esenciales,
para, a partir de ellas recomponer ese todo. Pero eso supone que ese todo al
que se quiere llegar tiene que estar ya dado.
DIAMÉRICO:
de dia (= entre, a través de) y meros (= parte, lote). Designa la relación, de cualquier tipo
(comparación, confrontación), que un concepto o término mantienen con otros
conceptos o términos de su mismo nivel, que forman parte por igual de un mismo
todo. Así, es diamérica la relación que mantiene una célula con otras células
de un mismo tejido. (Pero no es diamérica la relación de esa célula con
el tejido en cuestión). Se contrapone a
metamérico.
DIAMÓRFOSIS: Bueno emplea este término con un
sentido similar, pero no igual, al de anamórfosis. El concepto de diamórfosis
lo emplea para explicar transformaciones de orden cultural, especialmente en el
campo de las artes (arquitectura, música, poesía, etc.), que dan origen a
novedades que no pueden ser explicadas como una simple combinatoria distinta de
partes formales de elementos anteriores.
Así, cuando se fragmenta una
columna en partes formales tales como fuste, ábaco, cornisa, capitel,
inexistentes antes de la columna, que pueden ser incorporadas a estructuras
nuevas. Tales elementos acaso surgieron inicialmente como imitación de
componentes naturales, hojas, nidos, etc., dados en su entorno, pero ahora
sufren una transformación inmanente al propio desarrollo arquitectónico.
ECUALIZACIÓN: procedimiento de disolución de la
especie en el género. Así, el rombo y el cuadrado quedan ecualizados bajo el
concepto de rectángulo equilátero.
ESPACIO ANTROPOLÓGICO: la antropología trata del ámbito
humano, en el que podemos incluir a las personas, cosas culturales, y
acciones y operaciones. Así, forman parte de este ámbito, el guerrero que
blande una espada, la espada, y el combate que aquel está desplegando frente a
un enemigo. Pero ese «material antropológico» se da dentro de un contexto, al
que Bueno denomina espacio antropológico. El espacio antropológico viene determinado por un sistema de tres ejes que
recogen las relaciones de los hombres con otros hombres (eje circular), de los
hombres con las realidades no humanas carentes de inteligencia y voluntad (eje
radial), y de los hombres con aquellos entes no humanos poseedores de
inteligencia y voluntad, como ciertos animales, númenes, dioses (eje angular),
extraterrestres, etc.
ESQUEMAS DE
TRANSFORMACIÓN DIALÉCTICOS:
ESTROMA: el
término estroma procede del griego, y significa tapiz, cobertura, gualdrapa.
Bueno lo recoge de la obra de Clemente de Alejandría, Stromata, y lo
emplea como sustituto de términos habituales como sustancia, cosa, entidad,
para designar a los contenidos del mundo -Mi, el mundus
aspectabilis-, por considerarlo más apropiado que estos últimos. La razón
es que estroma lleva implícita la diferencia entre un anverso y un reverso,
esto es, entre una parte descubierta, visible, y una parte encubierta, no
visible (que, en último término, se reduce a la materia ontológico general).
ETNOGRAFÍA-ETNOLOGÍA-ANTROPOLOGÍA: en Etnología y utopía
Bueno diferencia entre los usos de estos términos, que, sin embargo, estarían
entrelazados, constituyendo tres estadios de una misma ciencia (la ciencia
etnológica). Tomando como referencia el eje sintáctico de la ciencia sitúa la
etnografía en el momento del establecimiento de los términos (hechos).
Corresponde a lo que denomina nivel protocolario. La etnología se situaría en
el momento del establecimiento de relaciones entre los términos. Corresponde a
lo que denomina nivel estructural. Lo que algunos autores (Lévi-Strauss) denominan
antropología se situaría en el momento del establecimiento de operaciones. Pero
consiste en realidad en una «etnología desarrollada a nivel axiomático».
EUTAXIA: término de origen griego que significa
«buen orden», «buena conformación», «buena forma». Bueno emplea este término
para referirse al conjunto de disposiciones que permiten el mantenimiento del
Estado, que facilitan ese mantenimiento o que actúan en aras de tal
mantenimiento. Se contrapone a distaxia.
FILOSOFÍA ACADÉMICA: designa a aquel tipo
de filosofía institucionalizada (que aparecería con Platón), y cuyos rasgos
característicos más destacados serían: (1) Es un saber de segundo grado, que
surge a partir de otros saberes previos (míticos, políticos, técnicos,
científicos, etc.). (2) Tiene como contenidos las Ideas (que surgen a partir de
aquellos conceptos que desbordan un ámbito científico concreto). (3) Es un
saber crítico (lo que quiere decir que somete a trituración racional, a
análisis, a los diversos saberes mundanos, impidiendo que el sujeto se instale
en una realidad fija, inamovible).
Se contrapone a filosofía mundana.
FILOSOFÍA MUNDANA: designa a aquel tipo
de filosofía que se ejercita al margen de la disciplina científica. Aparece
como contrapuesta a filosofía académica.
FINALIDAD: se contemplan dos modos: finalidad lógica y finalidad
proléptica o prolepsis.
FINALIDAD LÓGICA: se
trata de una conexión entre proceso y resultado (esto es, entre proceso y fin)
que es necesaria y no puede ser determinada o reorientada por la conciencia,
aunque esta intervenga en su puesta en marcha. Tal es el caso de una sucesión
matemática tendente a un determinado límite.
FINALIDAD PROLÉPTICA: véase prolepsis.
FINIS OPERANTIS: en la terminología escolástica es
el fin inmediato que puede mover a la acción a los sujetos. Se contrapone a
finis operis.
Así, el fin de una batalla
puede ser derrotar al enemigo para ganar la guerra que estamos librando -y, en
último término, para salvaguardar el Estado, o lograr una posición preeminente
para este-. (Finis operis). Pero lo
que mueve a los soldados que participan en esta batalla, individualmente
tomados, puede ser conseguir un botín, ganar una paga, lograr la gloria
personal, no morir a manos de los enemigos, etc. (Finis operantis).
FINIS OPERIS: en la terminología escolástica es el fin
natural de una acción, o el fin último. Así, el fin de una intervención médica
es curar al enfermo (aun cuando la finalidad inmediata del médico pueda ser
ganar dinero, obtener prestigio, etc.). Se contrapone a finis operantis.
FORMA:
Bueno recupera los conceptos de origen aristotélico materia y forma para la
constitución de su ontología materialista. Toda realidad es material. Ahora
bien, la materia solo existe en tanto posee una forma. Pero materia y forma no
son realidades sustanciales (frente a lo que pudieron sostener Aristóteles o la
escolástica). Lo que se señala como materia o como forma pueden variar
una en función de la otra (son conceptos conjugados). Así, un átomo, o conjunto
de átomos, puede constituir el contenido material de una molécula, cuya
estructura molecular será la forma. Pero a su vez, un átomo puede ser entendido
como una estructura, una forma, cuyo contenido material serían los electrones,
protones, neutrones, etc.
GÉNERO COMBINATORIO:
GÉNERO GENERADOR: es aquel tipo de género del que
dependen (a partir del cual se generan) determinadas especies. Así, se puede
considerar a la sociedad natural humana como género generador de la sociedad
política. Entendiendo que, dado un determinado nivel de desarrollo, la sociedad
natural se transforma en sociedad política. (Degenera, o se regenera, bajo la
forma de sociedad política).
GÉNERO PLOTINIANO: Bueno denomina así a aquel tipo
de conceptos universales que se dividen en especies que no son totalmente
independientes entre sí, que mantienen entre sí algún tipo de orden. Bueno
emplea también la denominación de género darwiniano, o plotiniano-darwiniano,
para referirse a este tipo de conceptos. Así, vertebrado podría ser considerado
un género de este tipo según la concepción darwiniana de las especies, pues
vertebrado incluye a los géneros inferiores de peces, aves, anfibios, etc.,
conectados entre sí por una procedencia común.
GÉNERO PORFIRIANO: Bueno denomina así a aquel tipo
de conceptos universales que se dividen en especies las cuales son
independientes unas de otra. Un ejemplo de género porfiriano puede ser el de
poliedro regular. Bueno emplea también la denominación de género linneano, o porfiriano-linneano,
para referirse a este tipo de conceptos. Así, vertebrado podría ser considerado
un género de este tipo si aceptamos la concepción de linneana de las especies.
Pues vertebrado incluye a un conjunto de especies creadas, según Linneo, cada una
directamente por Dios y sin más conexión entre sí que ciertas similitudes
anatómicas, que obtenemos por abstracción, y que permiten agruparlas en un
mismo género-clase.
GÉNERO PRÓXIMO: es el género en que se incluye de
modo inmediato una especie. Aristóteles apela al género próximo y una
diferencia específica para establecer definiciones. Así, «hombre» (especie)
será definido como «animal (género próximo) racional (diferencia específica)».
HETEROMÉRICO (categorías heteroméricas): véase totalidades
heteroméricas.
HIPERREALISMO: se
trataría de un tipo de realidad que no es natural (no procede
directamente de la naturaleza) pero tampoco es, estrictamente hablando, un
producto cultural (no es algo que dependa de una cultura concreta). Tal sucede
con aquellas construcciones (tales como el teorema de Pitágoras, o el tecnecio,
obtenido de manera sintética por fisión del uranio), que no aparecen, de modo
espontáneo, en la naturaleza, sino a través del empleo de conocimientos y
técnicas desarrollados por los seres humanos, pero que tienen una realidad
objetiva, independiente de cualquier cultura concreta o de la habilidades o emociones
personales de un sujeto.
HOLEMA: que se comporta como un todo. Ejemplo una escultura (en
tanto contrapuesta a un torso de esa escultura). Se contrapone a meroema.
HOLIZACIÓN: de holon =
todo. Designa a un procedimiento racional para ordenar (organizar, unificar) un
campo científico. Consiste en que los materiales ofrecidos en la experiencia
como totalidades heterogéneas se transformen en totalidades homogéneas. La
holización constituye un doble proceso de descomposición (análisis, regressus) del campo de partida en
partes homogéneas (que son atómicas, en el sentido de los átomos lógicos de
Russell, antes que anatómicas), y de reorganización (síntesis, progressus) del campo de partida a
partir de esas partes homogéneas.
Aunque la
holización presupone el campo que ha de ser reconstruido (dialelo gnoseológico)
esto no significa que el proceso sea un mero círculo vicioso, a través del cual
se llega al punto de partida. La holización conduce a resultados nuevos, que
solo pueden ser descubiertos a construidos a partir de este proceso.
Así, en biología,
puede considerarse un proceso de holización aquel por el que se descomponen los
organismos vivos hasta reducirlos a unidades átomas, homogéneas, que son las
células, a partir de las cuales se reconstruyen los organismos, considerados ahora
como una organización comunitaria de células.
El término
holización también es empleado para describir la construcción del Estado
moderno, de la nación política. Esta surge cuando, tras la Revolución francesa,
se reduce a los estamentos y otros componentes del antiguo régimen a sus partes
homogéneas, individuos considerados como ciudadanos, a partir de los cuales se
reconstruye la nación política.
HOLOMÉRICO (categorías
holoméricas): véase totalidades holoméricas.
HOLOTÉTICO: referido al todo,
a la totalidad (de holon = todo). Se contrapone a merotético.
HOMEOMÉRICO (categorías
homeoméricas): véase totalidades homeoméricas.
IDEAS: son ciertas configuraciones de la
realidad, de ciertos campos de la realidad, que nacen de las técnicas y las
ciencias, pero que desbordan el campo concreto de una técnica o una ciencia,
para aplicarse recursivamente (trascendentalmente, en terminología que Bueno
toma de la escolástica -recordemos los trascendentales de Tomás de Aquino) a
varios campos técnicos. Así, la «Idea de Nada», se desarrollará a partir de los
conceptos cotidianos, o físico-geométricos, de vacío (una vasija vacía, el
vacío del espacio), del concepto cotidiano de desaparecer (una animal que huye
y ya no está, un sujeto, animal o humano, que muere), del concepto matemático
de cero, etc. Las Ideas, así entendidas, no son puros pensamientos, ni simples
representaciones mentales, tampoco son los contenidos de opiniones personales
de ciertos individuos (ni siquiera de individuos señalados como pudieran ser
Platón) sino que tienen un componente objetivo: nacen de la vida práctica, de
los conceptos desarrollados por las técnicas y las ciencias para la
configuración del mundo, y de las contradicciones generadas a raíz de los
desarrollos técnicos y científicos. Constituyen, por lo tanto, realidades
objetivas, que «nos envuelven». Con un ejemplo del propio Bueno, «quien ordena
científicamente huesos jurásicos trabaja dentro
de la Idea de Tiempo».
IDEA AUREOLAR: es
aquella que designa un proceso tal que solo adquiere sentido (solo puede ser
entendido como ese concreto proceso) supuesto un fin al que estaría
conduciendo. Fin que resulta irrealizable pero que dota de sentido al proceso
en realización. Se diferencia de una idea utópica en que esta se supone
irrealizable (en todo caso, figura como un modelo ideal o como un modelo al que
tender indefinidamente). Mientras que en la idea aureolar solo presuponiendo su
realización adquiere sentido el proceso (la idea como tal). Por ejemplo, cuando
se dice que estamos inmersos en un proceso de globalización
liberal-capitalista. Ese proceso solo adquiere un significado desde ese
concepto de globalización que se da como virtualmente realizado, y desde el
cual ese proceso es entendido como un avance hacia esa realización. Sin
presuponer esa realización no habría forma de interpretar ningún contenido
histórico concreto como parte de ese proceso. Se trata, por lo tanto, de un
concepto circular (se da por sentado la realización del concepto para su
realización en marcha), y oblicuo (esto es, adquiere sentido desde otra cosa,
desde una determinada plataforma: su realización virtual).
IDENTIDADES
SINTÉTICAS ESQUEMÁTICAS: son el resultado de operaciones que se desarrollan en
un progressus, como unidades sinalógicas (esto es, manteniendo un
vínculo de continuidad, contigüidad o causalidad) o se construyen en un regressus.
Por ejemplo la configuración circunferencia, concebida como la operación
recurrente de trazar arcos sucesivos. Está en el origen de los contextos
determinantes.
IDENTIDADES
SINTÉTICAS SISTEMÁTICAS: son unas relaciones o identidades proposicionales
(aunque implican operaciones). En ellas residen las verdades científicas.
Presuponen contextos determinantes. Se establecen a partir de términos
diversos, vinculados por sinexión (esto es, mediante un vínculo necesario entre
tales términos), a través de la identidad. Ejemplo: S = πr2.
IDENTIDAD SUSTANCIAL: aquel tipo de identidad propia de una cosa,
que la identifica consigo misma, por así decir. (En El mito de la cultura
Bueno ilustra este tipo de identidad con el siguiente ejemplo: «fue “el mismo
oso” quien mató a las tres vacas»). Se contrapone a identidad esencial.
ILUSIÓN ETNOLÓGICA: consiste en suponer que el
etnólogo puede operar desde una perspectiva neutral, objetiva, al margen de
toda cultura concreta.
IMPERIO DEPREDADOR: es aquel cuya estructura está
constituida para someter a unas relaciones de explotación (esto es, de
aprovechamiento de los recursos naturales, económicos o sociales) a las
sociedades coordinadas por ese imperio, impidiendo el desarrollo político de
tales sociedades y, en el límite, destruyéndolas. Como ejemplos históricos
señala Bueno al Imperio persa de Darío, a los imperios inglés y holandés de los
siglos XVII al XIX, y al III Reich. Se contrapone a imperio generador.
IMPERIO GENERADOR: es aquel cuya estructura
posibilita el desarrollo político, económico y social de las sociedades
sometidas. Como ejemplos históricos señala, Bueno, al Imperio de Alejandro
Magno, el Imperio romano, el Imperio español, el «Imperio soviético», y los EE.
UU. de América. El imperio generador es perfectamente compatible (e incluso
necesariamente compatible) con situaciones en las que sus individuos o grupos
constituyentes se muevan siguiendo sus propios intereses «egoístas»: desde el
punto de vista de los «átomos» constitutivos de ese imperio no tiene por qué
haber diferencia alguna con un imperio depredador. Lo que lo diferencia de este
último es su norma orientadora (su «ortograma»).
INCONSCIENTE
SUBJETIVO, INCONSCIENTE OBJETIVO: en Etnología y utopía
Bueno critica el uso del concepto de inconsciente que hacen autores como
Lévi—Strauss o Lacan, por no diferenciar los diversos sentidos de este
concepto. Estos diversos sentidos son reducidos por Bueno a dos: inconsciente
subjetivo e inconsciente objetivo. El sentido del concepto de inconsciente
subjetivo coincide con el que Freud o Jung dan al término inconsciente. El
inconsciente objetivo estaría constituido por aquellas formaciones sociales que
envuelven al individuo y determinan su conducta y su constitución como sujeto.
Entre esas formaciones podemos incluir el lenguaje, el clan, la clase social,
etc.
INSTITUCIONES: en Arquitectura
y filosofía Bueno define las instituciones como «fenómenos normativos, en
el sentido de que en su propia morfología corpórea llevan inscrita una serie de
normas que orientan o canalizan la conducta de los individuos de una sociedad
dada, ya como guías de su comportamiento, ya como contraejemplos capaces de
inspirar aversión o temor».
Del análisis de
las instituciones llevado a cabo en Ensayo de una teoría antropológica de las instituciones), se desprende que estas tienen las
siguientes características: (1) Tienen una estructura hilemórfica, esto
es, constituyen totalidades corpóreas complejas en las que se puede diferenciar
materia y forma. (2) Las instituciones elementales (que no son
necesariamente instituciones originarias, ni simples, pues están compuestas de
partes materiales), constituyen «unidades culturales morfológicas de orden sistático».
Las instituciones complejas se constituirán a partir de las
instituciones elementales mediante un entretejimiento, igualmente sistático, de
estas. Como ejemplo, la institución constituida por la unión del soldado
fusilero y el fusil. En algunos textos (por ejemplo, El puesto del Ego
trascendental, Poemas y teoremas) Bueno diferencia entre instituciones
meromorfas (que son aquellas que están constituidas como partes de
otras; por ejemplo, el tejado -de una casa-, el mango -de una sartén-, el torso
-de una estatua-), y holomorfas (que son aquellas cuyo fin es
constituirse como unidades autónomas, como todos). (3) Se dan siempre en coexistencia
con otras instituciones. Ahora bien: (a) Esto no significa que todas las
instituciones mantengan algún tipo de relación con todas las demás. (b) Hay que
distinguir lo que son instituciones complejas (por ejemplo, una orquesta) de lo
que son complejos, o familias, de instituciones (por ejemplo, una familia de
instrumentos musicales). En este caso se trata de un conjunto de instituciones
configuradas como totalidades sistemáticas. (4) Tienen un carácter racional.
Más aun, constituyen la expresión de la racionalidad humana, que se manifiesta a través de las
instituciones. Bueno sostiene que la conocida caracterización aristotélica del
hombre como «animal racional» tiene un carácter lisológico, que solo alcanza
una realización morfológica a través de las instituciones. Son las
instituciones (que implican el empleo de procedimientos normativizados, de
conexión y desconexión de las partes) las que permiten diferenciar una
racionalidad animal de una racionalidad humana. (5) Son normativas, lo
que se deduce de su repetibilidad. Cada institución reproduce una norma que es
inmanente a la propia institución. Así, un concierto improvisado que no ha sido
grabado ni recogido en una partitura no constituye una institución, dado que
carecemos de la norma que permite reiterarlo. (6) Tienen un carácter
axiológico (esto es, no son neutras). Esto debe ser entendido en el sentido
de que ciertas instituciones son incompatibles con otras, o aliadas de unas
terceras, en función de un contexto. Dicho de otro modo, unas instituciones
niegan a otras, las refuerzan, o son reforzadas por ellas.
INVERSIÓN
TEOLÓGICA: se trata del proceso
iniciado en el siglo XVII (y que culmina en la Lógica de Hegel), que consistiría en que «Dios deja de ser aquello
sobre lo que se habla para pasar a ser aquello desde lo que se habla». Se
trataría de que el hombre se coloca en el punto de vista de Dios para hablar
del mundo. Y eso que se dice del mundo, situados en tal punto de vista, es la
«mecánica» y la «economía política».
ISOLÓGICO: del griego isos,
que significa «lo mismo». Una unidad isológica es aquella cuyos elementos no
tienen necesariamente una relación de proximidad o contigüidad, no constituyen
una unidad atributiva. La igualdad, la semejanza, la analogía y la homogeneidad
constituyen unidades isológicas. El conjunto de los individuos humanos
constituye en sí mismo una unidad isológica. Isológico se contrapone a
sinalógico.
LIBERTAD
DE: decimos que hay «libertad de» (o
libertad en sentido negativo) cuando nada impide que un proceso o conducta siga su curso natural. Así,
decimos que el agua discurre libremente por un río si no hay presas que la
retengan, decimos que un pájaro vuela libremente cuando abandona la jaula, o
que hay libertad de prensa cuando la censura estatal o de otro tipo no impide
la publicación de las informaciones u opiniones.
LIBERTAD
PARA: decimos que hay «libertad para» (también
llamada libertad de elegir o libertad en sentido positivo) cuando el individuo
tiene la posibilidad de tomar decisiones entre un elenco de posibilidades, esto
es, tiene capacidad de elegir entre lo dado. A veces se radicaliza esta
capacidad y se entiende que el individuo tiene una capacidad absoluta de
elegir, la libertad se entiende entonces como espontaneidad. A esta forma de
libertad, que Bueno descarta por metafísica, se la conoce como libre albedrío.
La libertad de elección es perfectamente compatible
con los determinismos etológicos o psicológicos que están funcionando detrás de
cada elector, y cuyos resultados pueden ser estadísticamente previstos, de modo
que se pueda planificar la oferta de tales bienes y servicios.
La libertad de elección y el determinismo son
conceptos conjugados (TBYD164), La libertad de elección es un determinismo
disyuntivo (o alternativo).
Dos tipos de libertad de elección: libertad de
contradicción (o aceptas o no, elegir o no elegir), y libertad de contrariedad
(elegir entre varias alternativas ofrecidas).
LIBERTAD
PARA/LIBERTAD DE: ambas formas de
entender la libertad van entrelazadas. Efectivamente, se me hace presente que
carezco de «libertad de» cuando decido elegir algo. Así, cuando me planteo dar
un paseo (libertad para) se me hace presente que los barrotes de la celda me lo
impiden (carezco de libertad de), o cuando me dispongo a divulgar un artículo
crítico con el gobierno me encuentro con que la censura no me lo permite.
LISOLÓGICO:
se trata de aquellos conceptos o Ideas que ganan amplitud borrando
las diferencias. Así, por ejemplo, usamos lisológicamente el concepto de
cultura cuando decimos que «las instituciones deben potenciar la cultura», sin
tener en cuenta que tan «cultura» es la visita a un museo, como la fabricación
de armas de destrucción masiva, como la ablación de la parte externa del
clítoris que se le practica a las niñas en algunas regiones del planeta.
Lisológico se contrapone a morfológico.
MATERIALISMO FILOSÓFICO: es el sistema
filosófico elaborado por Gustavo Bueno, que consta de una ontología
materialista, que diferencia tres géneros de materialidad; una gnoseología
materialista, conocida como teoría del cierre categorial; una filosofía de la
historia materialista; que explica la historia como la dialécticas de los
Estados e imperios entretejida con la dialéctica de clases, y una filosofía de
la religión materialista, que identifica el origen de la religión con la
presencia de númenes reales (los animales).
MATERIA
ONTOLÓGICO-ESPECIAL: designa, según Bueno, a los géneros más generales de
materialidad que configurarían el mundo, aquellos que géneros de materialidad
que ya son irreductibles unos a otros. Estos géneros de materialidad son tres,
y son los siguientes:
(1) Primer género de materialidad (o materialidad primogenérica): está constituido por entidades
físicas, dadas en el espacio (entendido como realidad inmediata, no como
espacio geométrico, abstracto) y en el tiempo. Incluimos aquí, por lo tanto, a
las realidades corpóreas con sus cualidades y relaciones, así como los sucesos,
etc.
(2) Segundo género de
materialidad (o materialidad segundogenérica): incluye aquellos procesos dados en el tiempo, aquellos dotados de
«interioridad»: las vivencias, las experiencias internas, tales como emociones,
sensaciones, etc.
(3) Tercer género de materialidad
(o materialidad terciogenérica): incluye
aquellas entidades abstractas, carentes de dimensión espacial y temporal (en el
sentido de espacio y tiempo inmediatos), aunque incluye el espacio abstracto y
universal de la geometría. Abarca cosas tales como las relaciones lógicas, las
entidades geométricas (por ejemplo, el sistema de los cinco poliedros
regulares), las «ideas» platónicas, etc.; en general, lo que en la filosofía
clásica se entiende por esencias.
MATERIA
ONTOLÓGICO-GENERAL: designa a la materia entendida
como el fondo a partir del cual se constituye toda realidad determinada. Esta
materia puede definirse positivamente como pluralidad, exterioridad y
codeterminación, y negativamente como una idea crítica que se obtiene por
negación de los modos concretos, determinados, de la materia, en tanto ninguno
de estos modos agota las posibilidades de la materia.
MEROEMA: que se comporta como una parte. Ejemplo un torso de una
escultura (en tanto contrapuesta a la escultura completa). Se contrapone a
holema.
MEROTÉTICO: referido a la parte (de meros = parte, lote). Se
contrapone a holotético.
METÁBASIS: el término, que tiene su origen en la lingüística, es
empleado por Bueno para denominar a una de las figuras dialécticas. Se trata de
un proceso de desarrollo idéntico que se resuelve («más allá de la serie») por
acabamiento. Ejemplo: la serie decreciente de elipses según la distancia focal
disminuye, conduce, por metábasis, a la circunferencia.
METAMÉRICO: de meta = más allá de, y meros = lote,
parte. Designa la relación, de cualquier tipo (comparación, confrontación), que
un término mantiene con otros de distinto nivel dentro de un todo. Así, es
metamérica la relación de una célula con el tejido u órgano del que forma
parte. Se contrapone a diamérico.
MITO: es un relato, una construcción
lingüística en la que un campo, que en principio resulta extraño, amorfo,
incontrolable, queda reorganizado a partir de establecer una analogía con un
modelo institucionalizado, controlable, dado en un campo propio. Así, los antiguos pigmeos concebirán el arco
iris como el arco de un dios arquero. Esto es, partiendo de una institución (un
proceso racional reiterativo) que opera en su vida ordinaria, el arco y las
flechas, reconstruyen, por analogía, un campo meteorológico hasta entonces
incomprensible, amorfo.
Los mitos pueden ser clasificados según varios criterios. Tenemos así,
mitos formales y mitos materiales, mitos personales y mitos impersonales. Pero
la clasificación más relevante filosóficamente es aquella que diferencia entre
mitos luminosos, mitos oscurantistas y mitos ambiguos.
MORFOLÓGICO: con este término se refiere
Bueno a aquellas categorías o Ideas que configuran todos en los que es posible
diferenciar perfectamente la materia de la forma. En las que, por lo tanto, la
forma no queda diluida, las diferencias aparecen perfectamente delimitadas.
Morfológico se contrapone a lisológico (véase). Son morfológicas categorías
tales como «sistema de los elementos», «especie» o «campo gravitatorio». Pero
no son morfológicas (sino lisológicas), las Ideas de Materia ontológico-general
o materia ontológico especial. Ciertas categorías morfológicas pueden ser
usadas lisológicamente en un momento dado.
LISOLÓGICO:
designa a aquellos conceptos o Ideas que ganan amplitud borrando
las diferencias. Así, por ejemplo, usamos lisológicamente el concepto de
cultura cuando decimos que «las instituciones deben potenciar la cultura», sin
tener en cuenta que tan «cultura» es la visita a un museo, como la fabricación
de armas de destrucción masiva, como la ablación de la parte externa del
clítoris que se le practica a las niñas en algunas regiones del planeta.
Lisológico se contrapone a morfológico.
NEMATOLOGÍA: en un sentido muy general, Bueno emplea el término
nematología para referirse a la estructura de la nebulosa ideológica que
envuelve a diverso tipo de instituciones (como puedan serlo la democracia, la
ciencia, etc.). Al analizar tales instituciones se puede diferencia entre su
momento técnico (o tecnológico) y su momento nematológico. [En Cuestiones
quodlibetales sobre Dios y la religión (1989, pp. 97-104), y en El
animal divino (1996, p. 319)].
NOETOLOGIA: en El papel de la filosofía en el conjunto del saber
(págs. 164-198), y en Noetología y gnoseología, Bueno denominará así a la
disciplina que trataría las leyes generales del pensamiento «lógico-material»,
que pudiesen englobar las diversas formas de razonamiento (científico,
filosófico, técnico, artístico, e incluso el pensamiento raciomorfo de algunos
animales). La noetología trataría de la forma general de pensamiento racional,
de la cual serían modalidades las figuras de la dialéctica, la gnoseología, o
la teoría de las instituciones (a través de las cuales opera siempre la
racionalidad humana).
ONTOLOGÍA: Bueno recupera la clasifica de los saberes de Christian Wolf, según
la cual la metafísica se divide en general (que trataría del ser en tanto ser)
y especial (que trataría de los tres tipos de entes: Dios, mundo y alma). Pero
la reinterpreta desde su perspectiva materialista, de modo que diferencia entre
una ontología general y una ontología especial.
ONTOLOGÍA ESPECIAL: trata de los tres géneros de materialidad.
ONTOLOGÍA GENERAL: trata de la materia ontológico-general o materia trascendental.
ORTOGRAMA: un ortograma es una norma orientadora que dirige un
conjunto de acciones y operaciones siguiendo un orden recurrente y secuencial.
Un algoritmo, una regla gramatical o una creencia, son ejemplos de ortogramas.
ORTOGRAMA IMPERIAL: conjunto de acciones y
operaciones recurrentes (políticas, diplomáticas, militares) desarrolladas
durante un periodo largo de tiempo, y tendentes a configurar un modelo político
universal.
PARATÉTICO: lo que está en contacto. Se
contrapone a apotético.
PARTES CONSTITUYENTES: son aquellas partes
en las que se puede desmenuzar un todo pero que no son del mismo orden que ese
todo. Así, serían partes constituyentes de un cuadrado las líneas que
forman sus lados, o los puntos que configuran sus vértices.
PARTES DETERMINANTES: son aquellas partes
constitutivas, e inseparables, de un todo (atributivo). Así, «cuadrilátero»,
«paralelogramo», y «equilátero», son partes determinantes de un cuadrado; pues
el cuadrado viene determinado por la posesión de cuatro lados, que los lados sean
paralelos, y que sean iguales entre sí.
PARTES INTEGRANTES: son aquellas que aparecen cuando
se «despieza» un todo (atributivo), de modo que la reunión de las piezas vuelve
a dar el todo de partida. Las partes integrantes son del mismo orden que el
todo (por ejemplo, si hablamos de una figura geométrica sus partes integrantes
tendrán las mismas dimensiones que la figura en cuestión). Así, podemos dividir
un cuadrado en dos triángulos cuya hipotenusa sea una de las posibles
diagonales de ese cuadrado. Esos dos triángulos serían partes integrantes del
cuadrado. Al «sumar» o «reunir» esas partes volvemos a tener el cuadrado de
partida.
PARTES
FORMALES: son aquellas que
conservan la forma del todo del que proceden o al que pertenecen. Se
contraponen a partes materiales.
Las partes de un jarrón roto en trozos los
suficientemente grandes para que, a partir de ellos, se adivine la forma del
jarrón y este pueda ser reconstruido de nuevo, serían partes formales de ese
jarrón.
En el terreno de la ciencia se puede considerar que
sus partes mínimas formales son los teoremas.
PARTES MATERIALES: son aquellas que no conservan la forma del todo del
que proceden o al que pertenecen. Los trozos minúsculos de un jarrón, roto de
tal manera que ha quedado pulverizado, serían partes materiales de ese jarrón.
En un cuerpo científico, serían partes materiales
todas aquellas tomadas en un sentido genérico, al margen de las características
que las llevarían a pertenecer a una ciencia concreta. Por ejemplo, las
proposiciones, tomadas en tanto enunciados gramaticales, los científicos,
tomados en tanto trabajadores (con derechos laborales, etc.), los aparatos,
tomados en tanto inventos humanos, etc.
Se contraponen a
partes formales.
PROGRESSUS: similar a
síntesis. Proceso a través del cual, una vez alcanzados ciertos principios o
estructurales esenciales, reconstruimos, partiendo de ellos, el mundo
fenoménico, el mundo dado a escala corpórea humana (antrópica). Este concepto
tiene su origen remoto en la dialéctica platónica, en la cual, una vez
alcanzada una Idea superior, descendemos (diáiresis)
desde ella hasta una idea inferior, o hasta el mundo sensible, con lo que estos
quedan definidos o explicados. En el pensamiento presocrático, una vez
alcanzado el arkhé (el agua, el aire,
la homeomerías, los átomos), se reconstruye el mundo múltiple y cambiante que
nos hace frente, quedando así explicado. Un ejemplo de progressus propio de la ciencia moderna es aquel en el que, una vez
descubierta/construida la estructura atómica por Bohr se trata, a partir de
ella, de explicar el espectro del átomo de hidrógeno tal como nos aparece en el
laboratorio.
PROLEPSIS: el término prolepsis
procede del griego y significa anticipación. Fue empleado por los estoicos y
los epicúreos para referirse al conocimiento anticipado de algo. Bueno designa
con este término a aquellas conductas dirigidas a fines, pero eliminando de
esas conductas todo intento de explicarlas partiendo de conceptos metafísicos
como «representación mental» o «creación libre». Las operaciones de un sujeto
operatorio humano con vistas a producir un objeto -por ejemplo, un hacha de
silex- son explicadas tradicionalmente como si el sujeto se «representase» el
fin a conseguir en la mente antes de las operaciones, de modo que se puede
decir que su conducta estaría determinada por el futuro, por lo que aún no hay.
Una versión extrema de esto sería el caso en el que el sujeto produce algo
nuevo, que es explicado como fruto de la «creatividad libre». Por el contrario,
Bueno parte de que toda proyección futura, toda prolepsis, está determinada por
algo del pasado, por una anamnesis. El primitivo que talla una piedra para
fabricar un hacha no está determinado por una representación mental del objeto
futuro, sino por algo que «recuerda», que ha visto o desarrollado en el pasado.
Las novedades, cuando las hay, se producen como fruto de resultados inesperados
debido a que nos encontramos en distintas situaciones. Así, se podría decir que
los franceses llevaron a cabo su revolución con la vista puesta en la república
romana; el diferente contexto en el que operaron determinó su novedoso
resultado.
RAZÓN-RACIONALIDAD: la racionalidad
nace vinculada al cuerpo, y en concreto a la capacidad de manipulación que
tienen ciertos animales. Esa capacidad está especialmente desarrollada en los
humanos, que poseen manos que les permiten unir y separar cosas. En esa
capacidad de unir y separar cosas consiste, reducida a su expresión esencial,
toda manipulación. Con esas cosas unidas se hacen todos, y de esos todos se
separan partes. La racionalidad tiene que ver, pues, directamente, con los
todos y las partes. Por eso el análisis de la racionalidad exige una teoría de
los todos y las partes.
Esa capacidad de manipulación, es,
inicialmente, capacidad de manipulación de cuerpos sólidos (o, en todo caso,
líquidos). Pero esta racionalidad vinculada a la
corporalidad, especialmente al carácter sólido de los cuerpos, sufre un
«rompimiento», que posibilita la racionalidad dialéctica. La racionalidad
dialéctica se desarrolla inicialmente como un proceso de rompimiento de los
sólidos para ir hacia principios más abstractos (regressus) y la vuelta desde esos principios a la corporalidad
sólida (progressus). Pues todos los
instrumentos de investigación que nos permiten ir más allá de lo corpóreo
sólido son ellos mismos cuerpos sólidos (libros, documentos, microscopios,
telescopios, reglas, balanzas y otros aparatos de medida, etc.).
En Ensayos materialistas Bueno da
cuenta de dos tipos de «rompimiento» de lo corpóreo-sólido, de lo inmediato, de
lo mundano.
REGRESSUS: similar a
análisis. Proceso a través del cual, desde el mundo entorno tal como se nos
ofrece (los fenómenos), regresamos hasta sus estructuras esenciales. El
concepto tiene su remoto origen en el procedimiento platónico de ir desde el
mundo sensible, el mundo de las apariencias, hasta las Ideas o esencias. El regressus se produce tanto en el ámbito
filosófico como científico. Así, desde el espectro del átomo de hidrógeno
regresamos a la estructura atómica de Bohr. Los filósofos presocráticos
regresan desde el mundo múltiple y cambiante al arkhé que lo explica. Se contrapone a progressus.
SINALÓGICO: del griego sinalage,
que significa comercio, ajuntamiento. Una unidad sinalógica es aquella en la
que los elementos mantienen entre si un vínculo de continuidad, contigüidad o
causalidad. Se contrapone a isológico.
SOCIALISMO: Bueno diferencia
entre sentido genérico y sentido específico del socialismo. En sentido genérico
se opone a solipsismo (no a capitalismo), y consiste en todo proceso de
socialización que está presente en las más diversas instituciones o
agrupamientos: una empresa, la familia, los diversos partidos políticos e
iglesias, las tribus, etc.
SOCIEDADES NATURALES: son aquellas sociedades humanas que comparten características
estructurales con las sociedades animales (tales como la convivencia, la
dominación) y que carecen, todavía, de estructuras políticas. Tales sociedades
naturales se diferencian, no obstante, de las sociedades animales por la
racionalidad constitutiva de la condición humana. La sociedad natural se
constituye como sociedad por la convergencia de diversas partes merced a que
unas ejercen funciones de control social sobre otras.
SUSTANCIALISMO ACTUALISTA: el sintagma sustancia actualista o sustancialismo actualista fue empleado por Gustavo Bueno para
denominar a una concepción dinámica de la sustancia. Una sustancia actualista
es aquella realidad (cosa) que permanece en medio de los cambios mediante su
actualización reiterada. Así, el célebre barco de Teseo es una sustancia
que permanece tras haber cambiado una a una todas las maderas que lo
configuraban; un organismo viviente es una sustancia que permanece
identificable tras haber cambiado las moléculas químicas que lo constituyen.
TABÚ DEL EGO: expresión empleada por Bueno para referirse a la supresión, en el
discurso científico o filosófico, de cualquier referencia al ego (yo,
mente, alma, etc.).
Esa supresión aparece en Auguste Comte, quien elimina a la psicología
del campo de las ciencias, y continúa en el conductismo que elimina de la
psicología toda referencia a la mente o los estados mentales.
TAUTOGÓRICO: signo cuyo significante es la causa de su significado.
Que se significa a sí mismo. Ejemplos: «te lo prometo», o cuando en una fábula de Esopo prescindimos de su
contenido alegórico y atendemos a su literalidad. Contrapuesto a alegórico.
TEOREMA: en la
terminología empleada por Bueno se llaman teoremas a las construcciones
complejas (con una parte objetual y una parte proposicional) que consiguen
establecer relaciones verdaderas (objetivas, necesarias) entre los términos de
un determinado campo gnoseológico. Para la obtención de teoremas a partir de
los materiales más o menos «indeterminados» de ese campo es necesaria la
mediación de lo que Bueno denomina «contextos determinantes» o «armaduras».
TOTALIDAD
ATRIBUTIVA (O UNIDAD ATRIBUTIVA): es aquella en la que las partes se unen para configurar un todo «orgánico»,
por así decir. Por ejemplo, los órganos de un cuerpo humano son partes
atributivas de ese cuerpo. Y, del mismo modo, los elementos que componen el
campo de la ciencia química mantienen entre sí una unidad atributiva.
Una totalidad atributiva puede
estar compuesta de partes determinantes, partes integrantes o partes
constituyentes.
TOTALIDADES DISTRIBUTIVAS: es aquella en la que las partes
están unidas en virtud de su pertenencia a una misma clase. Por ejemplo, el
cuerpo humano mantiene una unidad distributiva con el conjunto de los otros
cuerpos humanos en tanto forman parte de la especie humana. Y, del mismo modo,
la química, la física, las matemáticas, la geología, la biología, etc.,
mantienen entre sí una unidad distributiva en tanto pertenecen a la clase de
las ciencias.
TOTALIDADES
ISOMÉRICAS:
son aquellas que son «iguales-k» entre sí. Por ejemplo, un cuadrado
descompuesto en cuatro o dieciséis partes iguales. Se contrapone a totalidades
heteroméricas.
TOTALIDADES
HETEROMÉRICAS:
son aquellas cuyas partes son «desiguales-k» entre sí. Se contrapone a
totalidades isoméricas.
TOTALIDADES
HOLOMÉRICAS:
son aquellas en las que el todo es igual a sus partes. Como ejemplos, un
triángulo equilátero descompuesto en cuatro triángulos equiláteros por sus
medianas, o una estructura fractal. Se contrapone a totalidades homeoméricas.
TOTALIDADES
HOMEOMÉRICAS:
son aquellas en las que el todo no es igual a sus partes (cuando estas son
isoméricas). Por ejemplo, un círculo descompuesto en cuatro cuadrantes. Se
contrapone a totalidades holoméricas.
TOTALIZACIÓN SISTÁTICA: es una totalización
atributiva en la que las partes mantienen entre sí relaciones de
codeterminación (causal o estructural) en virtud de una ley interna. Esto es,
no se trata de un mero agregado de partes. Se contrapone a totalización
sistemática.
TOTALIZACIÓN SISTEMÁTICA: es una totalización
de tipo distributivo en la que las partes (que tienen el carácter de
totalidades sistáticas) son heterogéneas y no se codeterminan, sino que
comparten algún rasgo en virtud del cual forman parte de esa totalidad. Como
ejemplo podemos señalar los cinco poliedros regulares (pues cada uno puede ser
concebido como una totalidad sistática, los cinco se diferencian entre sí, no
mantienen codeterminación alguna entre ellos y comparten la condición de
poliedros y de regulares). Se contrapone a totalización sistática.
TRANSFORMACIONES
IDÉNTICAS:
son aquellas en las que «el estado terminal del material trasformado reproduzca
el estado original de ese material» (El mito de la felicidad, p. 97).
Esto es, se trata de que una realidad cambiante mantiene la estructura formal a
lo largo de sus cambios, de modo que nos encontramos con una transformación «de
lo mismo en lo mismo». Tal es el caso del barco de Teseo, o las
transformaciones de aquellas épocas históricas en las que se mantiene el orden
social y político.
UNIDAD: unidad
puede significar varias cosas, se dice de varias maneras [A desarrollar].
UNIVERSAL SEMÁNTICO: en Las estructuras metafinitas Bueno define la universalidad semántica
como «la propiedad que tienen ciertos nombres en
tanto se aplican, con idéntico o parecido significado, a objetos o situaciones
en algún modo diferentes entre sí». El universal
semántico se diferencia del universal lógico en que este se aplica a diversos
objetos con «un significado rigurosamente idéntico».
Se diferencia de los nombres comunes o genéricos en la medida en que estos: 1)
pueden ser aplicados a un solo objeto (por ejemplo, satélite de la Tierra), 2)
pueden incluir a los equívocos, y 3) pueden tener un carácter colectivo.
Clasificación escolástica
de los universales semánticos (recogida de Aristóteles): (1) Unificación por
semejanza: términos análogos. Dos tipos de analogía: (a) De proporción simple
(analogía de atribución). Como formas literarias las sinonimias y las
sinécdoques (b) De proporción compuesta (analogía de proporcionalidad). Como
formas literarias las metáforas. (2) Unificación por identidad: términos unívocos.
Tratando de superar la rigidez de tales términos, que pueden recoger los
matices que aparecen en todos los objetos, los escolásticos (Tomás, Cayetano)
construyen, siguiendo a Aristóteles, el concepto de analogía inaequalitatis, que compatibilizaría la univocidad «con
la diversa "perfección" en la participación de la esencia».
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