13.TERMINOLOGÍA: BREVE DICCIONARIO DE MATERIALISMO FILOSÓFICO

 Dado que Bueno crea una cantidad ingente de terminología novedosa para expresarse (a veces como consecuencia de la reutilización de terminología habitual con significados nuevos), añadimos aquí una lista de definiciones básicas:

ANÁMNESIS: es un término de origen griego, que significa recuerdo, reminiscencia. Platón lo emplea este para denominar al proceso por el cual el alma recuerda las Ideas que habría contemplado antes de encarnarse en un cuerpo. Bueno emplea este término en conexión con prolepsis. Ambos conceptos adquieren sentido en el contexto de las actuaciones de los sujetos operatorios. La anamnesis es el proceso que nos remite a modelos producidos anteriormente y a partir de los cuales se puede desarrollar la prolepsis (que es el proyecto, plan o programa a realizar). Esto quiere decir que en la realización de todo proyecto, plan o programa, el sujeto no tiene ante sí la imagen de algo absolutamente nuevo, algo no realizado (como si se tratase de una creación sacada de la nada), sino un modelo realizado en el pasado con el que opera. Esta remisión a ese modelo del pasado es el «momento anamnesis» en la realización de todo proyecto, plan o programa.

ANAMÓRFOSIS: designa una forma de explicar la transformación de una estructura en otra (un mecanismo de evolución). La anamórfosis se da cuando, tras descomponer una estructura en sus elementos esenciales (procedimiento que Bueno denomina regressus), no se puede reconstruir luego la estructura de partida (progressus) a partir de esos elementos, por lo que es necesario desestructurarlos para reconfigurarlos. Bueno contrapone la anamórfosis al reduccionismo y al emergentismo.

Un ejemplo de anamórfosis puede ser el siguiente: descomponemos un hexágono regular en seis triángulos iguales. Si tratamos de reconstruir el hexágono inicial a partir de esos triángulos no está claro si lo que obtenemos es un hexágono o seis triángulos con algunos lados superpuestos. Para que quede clara la reconstrucción del hexágono habrá, entre otras cosas, que refundir ciertos lados del triángulo que se configurarán como tres diámetros.

La anamórfosis puede ser de tipo determinado, categorial (Bueno emplea el término categoría para referirse al ámbito de las ciencias), o indeterminado, ontológico. Hay anamórfosis del primer tipo en casos como el señalado en el ejemplo. Hay anamórfosis del segundo tipo cuando las estructuras obtenidas no permiten una desestructuración posterior, por lo que nos remiten a la materia en sentido ontológico general.

APAGÓGICO: es un término de origen griego que se emplea para referirse a un modo de razonamiento indirecto, aquel en el que se llega a una conclusión por reducción al absurdo o porque se han descartado (por inviables, incoherentes, etc.) todas las posibles alternativas.

APOTÉTICO: de apo = lejos y thésis = posición. Designa a aquellos objetos que se nos aparecen en nuestro mundo entorno a distancia, cuando hacemos abstracción de los elementos intermedios. La «distancia» debe ser entendida en un sentido espacial y temporal: los planes o proyectos orientados a fines, también constituyen elementos apotéticos. Apotética es, por ejemplo, la conducta de acecho de un animal, los fines que se plantean los seres humanos, los símbolos, la Luna contemplada desde un observatorio, etc.

Los contenidos apotéticos, y, por lo tanto, los fenómenos, tienen una estructura, una forma, que depende del sistema sensorial de animales y humanos (tienen una morfología organoléptica). Por eso tales contenidos son distintos en los animales y los hombres, e incluso entre los diversos individuos (la Luna vista por un individuo desde un observatorio se presenta como un fenómeno distinto que la Luna vista por otro individuo desde otro observatorio).

Se contrapone a paratético.

ARGUMENTO ONTOLÓGICO RELIGIOSO: con esta expresión se refiere Bueno a una característica de las proposiciones religiosas, aquella que las lleva a presentarse como verdades. Esto es, las proposiciones religiosas afirman la existencia de Dios (o de otros númenes de referencia), o carecerían de sentido. (O, dicho a la inversa, las proposiciones religiosas solo tienen sentido en la medida en que suponen su verdad). El argumento ontológico de san Anselmo vendría a ser, según esto, un caso límite de argumento: aquel en el que esas proposiciones se refieren al Dios de la ontoteología, al Dios de los filósofos.

CAPAS DEL PODER POLÍTICO: con este sintagma designa Bueno a los ejes del espacio antropológico reinterpretados desde el punto de vista de una sociedad política. Tenemos así la capa conjuntiva (correspondiente al eje circular), la capa basal (correspondiente al eje radial) y la capa cortical (correspondiente al eje angular).

CATÁRTICA: Bueno contrapone lo que denomina crítica catártica a la crítica absoluta. La crítica absoluta es aquella cuyo objetivo es «remover todo tipo de errores […] que acompañan a la obra criticada», para separarlos de esta. Es el tipo de crítica que ejerce la filosofía de la ciencia sobre la ciencia. Por ejemplo, cuando Eddington invita a eliminar de la ciencia todo resquicio metafísico.

Pero pudiera suceder que los errores (el trasfondo metafísico, por ejemplo), fuesen inseparables de la propia obra. En este caso no se trataría tanto de separar tales errores del contenido criticado como de «disociarlos de la obra a fin de “purificarla”». Esto sucede habitualmente con la crítica a las concepciones filosóficas. Estas se configuran en conflicto dialéctico con otras. De modo que la crítica tiene que contar siempre con las doctrinas rechazadas, que no pueden ser apartadas sin más. Algo similar ocurre con la crítica a las obras de arte. Las ideas mitológicas, teológicas, metafísicas, etc., forman parte, con frecuencia, de la propia estructura de la obra de arte. Por lo que la crítica tendrá aquí la función de disociar tales ideas de la obra, pero sin que aquellas puedan ser eliminadas, a riesgo de eliminar la propia obra. A este tipo de crítica es al que denomina Bueno crítica catártica o simplemente catártica.

CATEGORÍA SISTÁTICA: véase totalización sistática.

CATEGORÍA SISTEMÁTICA: véase totalización sistemática.

CIENCIAS IDIOGRÁFICAS: son aquellas que tienen como contenidos a los casos singulares. Por ejemplo, la historia en tanto trata de la sucesión de los papas o reyes, o en tanto trata del desarrollo de ciertas civilizaciones. Se contrapone a ciencias nomotéticas. Ambos son conceptos introducidos por Windelband, para evitar la tradicional contraposición entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu, que le parecía impregnado de resonancias espiritualistas.

CIENCIAS NOMOTÉTICAS: son aquellas que tienen como contenidos a los fenómenos regulados por leyes generales. Se corresponden con lo que a veces se denominan ciencias de la naturaleza. Se contraponen a las ciencias idiográficas.

CIERRE CATEGORIAL: designa el rasgo esencial, definitorio, del conocimiento científico. Consiste en que dentro de cada categoría de fenómenos (lo que constituye una ciencia determinada) las relaciones y operaciones llevadas a cabo con los términos de esa categoría pueden generar nuevos términos, pero siempre dentro (encerrados) en esa categoría.

Así -según un ejemplo del propio Bueno-, provisto de una regla, un compás y un lápiz de grafito puedo intentar demostrar el teorema de Pitágoras, dibujando figuras y líneas auxiliares. Pero no añadirá nada a mis conocimientos geométricos el análisis químico del grafito con que mi lápiz mancha la hoja: las relaciones y términos geométricos forman parte de una categoría distinta de los químicos.

CONCEPTO: los conceptos son construcciones de un sujeto operatorio (por eso son originariamente conceptos técnicos o prácticos) que se configuran a partir de los fenómenos (constituyen la esencia de los fenómenos). Los conceptos son universales, aparecen en el momento en que se reitera una construcción a partir de un fenómeno (que, en principio, es individual). Cuando un fenómeno se repite se ha «incorporado» a un concepto (El mito de la felicidad, p. 98). Los conceptos idiográficos (por ejemplo, El Escorial) siguen siendo universales, en tanto fenómenos reiterados desde múltiples perspectivas por una diversidad de sujetos. Estaríamos ante una universalidad atributiva, frente a una universalidad lógica (o distributiva).

CONCEPTOS CONJUGADOS: son aquellos pares de conceptos que mantienen una relación tal que: (1) Uno es inseparable del otro, en el sentido de que no puede existir el uno sin el otro. (2) Uno se define, se determina, frente al otro. (3) La extensión de uno está en relación con la del otro.

Ejemplos: materia/forma (solo hay forma por relación a una materia; y solo puede concebirse algo material si tiene una determinación, esto es, una forma), alma/cuerpo, movimiento/reposo, conocimiento teórico/conocimiento práctico, etc.

CONCEPTOS DIRECTOS: son aquellos que surgen por relación directa con el material fenoménico a partir del cual los construimos. Se contraponen a conceptos oblicuos.

CONCEPTOS OBLICUOS: son aquellos que no se presentan directamente, sino reflejados a través de otros. Ejemplos: «aquí» o «allí», que no se presentan directamente, en sí mismos, sino a través de una «plataforma» a partir de la cual se conforman (en este caso esa plataforma es el sujeto que habla), «salvaje», o «bárbaro» (empleados por algunos antropólogos a través de la plataforma constituida por la cultura desde la que hablan).

CONTEXTOS DETERMINANTES: también llamados «armaduras». Son ciertos elementos construidos en un campo científico determinado que permiten entretejer operaciones diversas, obteniendo identidades sintéticas, a las que también podemos denominar verdades o teoremas.

Los contextos determinantes funcionan como una especie de elementos intermedios entre los que constituye el campo homogéneo (sin roturar, por decirlo así) de una ciencia y las verdades o teoremas (que son los productos, por seguir con la metáfora agrícola) que se obtienen en ese campo. Los conceptos determinantes son necesarios porque los campos científicos, gnoseológicos, son, en principio, demasiado indeterminados para poder desarrollar sobre ellos operaciones con resultados. Así, por ejemplo, un plano en la geometría euclidiana estaría constituido por puntos y líneas, a partir de los cuales sería difícil realizar cualquier tipo de operación. Solo a partir del desarrollo de ciertas figuras sobre ese plano -tales como triángulos, cuadrados, círculos, etc.-, podemos operar construyendo teoremas. Así, el círculo fue empleado en el mundo antiguo para realizar ciertos rituales religiosos, o para medir determinadas tierras, funcionando como un contexto determinado. Pero en el momento en que, en sus Elementos, Euclides describe cómo construir un triángulo equilátero valiéndose de un círculo, un compás y una escuadra, y, posteriormente, empleando otra serie de líneas auxiliares, demuestra el teorema que lleva su nombre, el círculo se ha convertido en un contexto determinante (un contexto que permite realizar operaciones que tienen como resultado la obtención de identidades sintéticas o teoremas).

Los contextos determinantes pueden estar constituidos por ciertos aparatos (un gnomon, una brújula, un telescopio, un juego de dados, un interferómetro, un acelerador de partículas, una sonda espacial), o por estructuras abstractas (un círculo, un triángulo, el principio de inercia, un plano inclinado, un campo gravitatorio).

La diferencia entre un contexto determinado y un contexto determinante es que el primero es común a los campos tecnológicos y científicos, y, por ello, inapropiado para establecer relaciones necesarias. Mientras que el contexto determinante está compuesto por términos y relaciones internos a un campo científico concreto, dentro del cual posibilitan el establecimiento de relaciones verdaderas entre los términos.

CONTORNO, DINTORNO, ENTORNO:

DEFINICIONES ESENCIALES: son aquellas que parten de un género próximo y establecen una diferencia específica. Un ejemplo puede ser la tradicional definición de «hombre» como «animal racional».

DEFINICIONES NUCLEARES: son aquellas que comienzan determinando el núcleo de la estructura a definir (por ejemplo, el de la sociedad política), que se obtendrá a partir del género radical por anamórfosis. Así para la definición de sociedad política, se obtendrá su núcleo por la fracturación del género radical y su recomposición a otra escala. Este procedimiento nos permitirá construir un concepto de sociedad política que muestre su propio origen y evolución

DESCOMPOSICIÓN/DIVISIÓN ANATÓMICA: es aquel tipo de descomposición, análisis, de un cuerpo dado en sus partes heterogéneas. Por ejemplo, si troceamos una planta separando raíces, tallo y hojas. Se contrapone a división atómica.

DESCOMPOSICIÓN/DIVISIÓN ATÓMICA: es aquel tipo de descomposición, análisis, de un cuerpo dado en partes homogéneas. Por ejemplo, la división de una planta en células. Se contrapone a división anatómica.

DIALELO: es un círculo que se produce en una argumentación, consistente en que se comienza admitiendo lo que se va a demostrar, pero que, no obstante, no se reduce a un círculo vicioso, pues el todo final presenta resultados novedosos, aparece bajo una forma más controlable, más racionalizada.

DIALELO ANTROPOLÓGICO: en la antropología hay que partir de que el hombre, o, de modo más preciso, los materiales que configuran lo humano, que constituyen la materia de estudio de esta ciencia, ya están dados. Solo partiendo de estos materiales, podemos descomponerlos, analizarlos (regressus) para alcanzar los constituyentes esenciales a partir de los cuales podemos reconstruir científicamente lo humano (progressus).

DIALELO GNOSEOLÓGICO: es un elemento esencial en la construcción de conocimiento científico o filosófico. Consiste en los procesos de análisis (regressus) y síntesis (progressus), a través de los cuales, partiendo de un todo dado lo descomponemos en sus partes formales esenciales, para, a partir de ellas recomponer ese todo. Pero eso supone que ese todo al que se quiere llegar tiene que estar ya dado.

DIAMÉRICO: de dia (= entre, a través de) y meros (= parte, lote). Designa la relación, de cualquier tipo (comparación, confrontación), que un concepto o término mantienen con otros conceptos o términos de su mismo nivel, que forman parte por igual de un mismo todo. Así, es diamérica la relación que mantiene una célula con otras células de un mismo tejido. (Pero no es diamérica la relación de esa célula con el tejido en cuestión). Se contrapone a metamérico.

DIAMÓRFOSIS: Bueno emplea este término con un sentido similar, pero no igual, al de anamórfosis. El concepto de diamórfosis lo emplea para explicar transformaciones de orden cultural, especialmente en el campo de las artes (arquitectura, música, poesía, etc.), que dan origen a novedades que no pueden ser explicadas como una simple combinatoria distinta de partes formales de elementos anteriores.

Así, cuando se fragmenta una columna en partes formales tales como fuste, ábaco, cornisa, capitel, inexistentes antes de la columna, que pueden ser incorporadas a estructuras nuevas. Tales elementos acaso surgieron inicialmente como imitación de componentes naturales, hojas, nidos, etc., dados en su entorno, pero ahora sufren una transformación inmanente al propio desarrollo arquitectónico.

ESPACIO ANTROPOLÓGICO: la antropología trata del ámbito humano, en el que podemos incluir a las personas, cosas culturales, y acciones y operaciones. Así, forman parte de este ámbito, el guerrero que blande una espada, la espada, y el combate que aquel está desplegando frente a un enemigo. Pero ese «material antropológico» se da dentro de un contexto, al que Bueno denomina espacio antropológico. El espacio antropológico viene determinado por un sistema de tres ejes que recogen las relaciones de los hombres con otros hombres (eje circular), de los hombres con las realidades no humanas carentes de inteligencia y voluntad (eje radial), y de los hombres con aquellos entes no humanos poseedores de inteligencia y voluntad, como ciertos animales, númenes, dioses (eje angular), extraterrestres, etc.

ESQUEMAS DE TRANSFORMACIÓN DIALÉCTICOS:

ESTROMA: el término estroma procede del griego, y significa tapiz, cobertura, gualdrapa. Bueno lo recoge de la obra de Clemente de Alejandría, Stromata, y lo emplea como sustituto de términos habituales como sustancia, cosa, entidad, para designar a los contenidos del mundo -Mi, el mundus aspectabilis-, por considerarlo más apropiado que estos últimos. La razón es que estroma lleva implícita la diferencia entre un anverso y un reverso, esto es, entre una parte descubierta, visible, y una parte encubierta, no visible (que, en último término, se reduce a la materia ontológico general).

ETNOGRAFÍA-ETNOLOGÍA-ANTROPOLOGÍA: en Etnología y utopía Bueno diferencia entre los usos de estos términos, que, sin embargo, estarían entrelazados, constituyendo tres estadios de una misma ciencia (la ciencia etnológica). Tomando como referencia el eje sintáctico de la ciencia sitúa la etnografía en el momento del establecimiento de los términos (hechos). Corresponde a lo que denomina nivel protocolario. La etnología se situaría en el momento del establecimiento de relaciones entre los términos. Corresponde a lo que denomina nivel estructural. Lo que algunos autores (Lévi-Strauss) denominan antropología se situaría en el momento del establecimiento de operaciones. Pero consiste en realidad en una «etnología desarrollada a nivel axiomático».

EUTAXIA: término de origen griego que significa «buen orden», «buena conformación», «buena forma». Bueno emplea este término para referirse al conjunto de disposiciones que permiten el mantenimiento del Estado, que facilitan ese mantenimiento o que actúan en aras de tal mantenimiento. Se contrapone a distaxia.

FILOSOFÍA ACADÉMICA: designa a aquel tipo de filosofía institucionalizada (que aparecería con Platón), y cuyos rasgos característicos más destacados serían: (1) Es un saber de segundo grado, que surge a partir de otros saberes previos (míticos, políticos, técnicos, científicos, etc.). (2) Tiene como contenidos las Ideas (que surgen a partir de aquellos conceptos que desbordan un ámbito científico concreto). (3) Es un saber crítico (lo que quiere decir que somete a trituración racional, a análisis, a los diversos saberes mundanos, impidiendo que el sujeto se instale en una realidad fija, inamovible).

Se contrapone a filosofía mundana.

FILOSOFÍA MUNDANA: designa a aquel tipo de filosofía que se ejercita al margen de la disciplina científica. Aparece como contrapuesta a filosofía académica.

FINALIDAD: se contemplan dos modos: finalidad lógica y finalidad proléptica o prolepsis.

FINALIDAD LÓGICA: se trata de una conexión entre proceso y resultado (esto es, entre proceso y fin) que es necesaria y no puede ser determinada o reorientada por la conciencia, aunque esta intervenga en su puesta en marcha. Tal es el caso de una sucesión matemática tendente a un determinado límite.

FINALIDAD PROLÉPTICA: véase prolepsis.

FINIS OPERANTIS: en la terminología escolástica es el fin inmediato que puede mover a la acción a los sujetos. Se contrapone a finis operis.

Así, el fin de una batalla puede ser derrotar al enemigo para ganar la guerra que estamos librando -y, en último término, para salvaguardar el Estado, o lograr una posición preeminente para este-. (Finis operis). Pero lo que mueve a los soldados que participan en esta batalla, individualmente tomados, puede ser conseguir un botín, ganar una paga, lograr la gloria personal, no morir a manos de los enemigos, etc. (Finis operantis).

FINIS OPERIS: en la terminología escolástica es el fin natural de una acción, o el fin último. Así, el fin de una intervención médica es curar al enfermo (aun cuando la finalidad inmediata del médico pueda ser ganar dinero, obtener prestigio, etc.). Se contrapone a finis operantis.

FORMA: Bueno recupera los conceptos de origen aristotélico materia y forma para la constitución de su ontología materialista. Toda realidad es material. Ahora bien, la materia solo existe en tanto posee una forma. Pero materia y forma no son realidades sustanciales (frente a lo que pudieron sostener Aristóteles o la escolástica). Lo que se señala como materia o como forma pueden variar una en función de la otra (son conceptos conjugados). Así, un átomo, o conjunto de átomos, puede constituir el contenido material de una molécula, cuya estructura molecular será la forma. Pero a su vez, un átomo puede ser entendido como una estructura, una forma, cuyo contenido material serían los electrones, protones, neutrones, etc.

GÉNERO COMBINATORIO:

GÉNERO GENERADOR: es aquel tipo de género del que dependen (a partir del cual se generan) determinadas especies. Así, se puede considerar a la sociedad natural humana como género generador de la sociedad política. Entendiendo que, dado un determinado nivel de desarrollo, la sociedad natural se transforma en sociedad política. (Degenera, o se regenera, bajo la forma de sociedad política).

GÉNERO PLOTINIANO: Bueno denomina así a aquel tipo de conceptos universales que se dividen en especies que no son totalmente independientes entre sí, que mantienen entre sí algún tipo de orden. Bueno emplea también la denominación de género darwiniano, o plotiniano-darwiniano, para referirse a este tipo de conceptos. Así, vertebrado podría ser considerado un género de este tipo según la concepción darwiniana de las especies, pues vertebrado incluye a los géneros inferiores de peces, aves, anfibios, etc., conectados entre sí por una procedencia común.

GÉNERO PORFIRIANO: Bueno denomina así a aquel tipo de conceptos universales que se dividen en especies las cuales son independientes unas de otra. Un ejemplo de género porfiriano puede ser el de poliedro regular. Bueno emplea también la denominación de género linneano, o porfiriano-linneano, para referirse a este tipo de conceptos. Así, vertebrado podría ser considerado un género de este tipo si aceptamos la concepción de linneana de las especies. Pues vertebrado incluye a un conjunto de especies creadas, según Linneo, cada una directamente por Dios y sin más conexión entre sí que ciertas similitudes anatómicas, que obtenemos por abstracción, y que permiten agruparlas en un mismo género-clase.

GÉNERO PRÓXIMO: es el género en que se incluye de modo inmediato una especie. Aristóteles apela al género próximo y una diferencia específica para establecer definiciones. Así, «hombre» (especie) será definido como «animal (género próximo) racional (diferencia específica)».

HETEROMÉRICO (categorías heteroméricas): véase totalidades heteroméricas.

HIPERREALISMO: se trataría de un tipo de realidad que no es natural (no procede directamente de la naturaleza) pero tampoco es, estrictamente hablando, un producto cultural (no es algo que dependa de una cultura concreta). Tal sucede con aquellas construcciones (tales como el teorema de Pitágoras, o el tecnecio, obtenido de manera sintética por fisión del uranio), que no aparecen, de modo espontáneo, en la naturaleza, sino a través del empleo de conocimientos y técnicas desarrollados por los seres humanos, pero que tienen una realidad objetiva, independiente de cualquier cultura concreta o de la habilidades o emociones personales de un sujeto.

HOLEMA: que se comporta como un todo. Ejemplo una escultura (en tanto contrapuesta a un torso de esa escultura). Se contrapone a meroema.

HOLIZACIÓN: de holon = todo. Designa a un procedimiento racional para ordenar (organizar, unificar) un campo científico. Consiste en que los materiales ofrecidos en la experiencia como totalidades heterogéneas se transformen en totalidades homogéneas. La holización constituye un doble proceso de descomposición (análisis, regressus) del campo de partida en partes homogéneas (que son atómicas, en el sentido de los átomos lógicos de Russell, antes que anatómicas), y de reorganización (síntesis, progressus) del campo de partida a partir de esas partes homogéneas.

Aunque la holización presupone el campo que ha de ser reconstruido (dialelo gnoseológico) esto no significa que el proceso sea un mero círculo vicioso, a través del cual se llega al punto de partida. La holización conduce a resultados nuevos, que solo pueden ser descubiertos a construidos a partir de este proceso.

Así, en biología, puede considerarse un proceso de holización aquel por el que se descomponen los organismos vivos hasta reducirlos a unidades átomas, homogéneas, que son las células, a partir de las cuales se reconstruyen los organismos, considerados ahora como una organización comunitaria de células.

El término holización también es empleado para describir la construcción del Estado moderno, de la nación política. Esta surge cuando, tras la Revolución francesa, se reduce a los estamentos y otros componentes del antiguo régimen a sus partes homogéneas, individuos considerados como ciudadanos, a partir de los cuales se reconstruye la nación política.

HOLOMÉRICO (categorías holoméricas): véase totalidades holoméricas.

HOLOTÉTICO: referido al todo, a la totalidad (de holon = todo). Se contrapone a merotético.

HOMEOMÉRICO (categorías homeoméricas): véase totalidades homeoméricas.

IDEAS: son ciertas configuraciones de la realidad, de ciertos campos de la realidad, que nacen de las técnicas y las ciencias, pero que desbordan el campo concreto de una técnica o una ciencia, para aplicarse recursivamente (trascendentalmente, en terminología que Bueno toma de la escolástica -recordemos los trascendentales de Tomás de Aquino) a varios campos técnicos. Así, la «Idea de Nada», se desarrollará a partir de los conceptos cotidianos, o físico-geométricos, de vacío (una vasija vacía, el vacío del espacio), del concepto cotidiano de desaparecer (una animal que huye y ya no está, un sujeto, animal o humano, que muere), del concepto matemático de cero, etc. Las Ideas, así entendidas, no son puros pensamientos, ni simples representaciones mentales, tampoco son los contenidos de opiniones personales de ciertos individuos (ni siquiera de individuos señalados como pudieran ser Platón) sino que tienen un componente objetivo: nacen de la vida práctica, de los conceptos desarrollados por las técnicas y las ciencias para la configuración del mundo, y de las contradicciones generadas a raíz de los desarrollos técnicos y científicos. Constituyen, por lo tanto, realidades objetivas, que «nos envuelven». Con un ejemplo del propio Bueno, «quien ordena científicamente huesos jurásicos trabaja dentro de la Idea de Tiempo».

IDEA AUREOLAR: es aquella que designa un proceso tal que solo adquiere sentido (solo puede ser entendido como ese concreto proceso) supuesto un fin al que estaría conduciendo. Fin que resulta irrealizable pero que dota de sentido al proceso en realización. Se diferencia de una idea utópica en que esta se supone irrealizable (en todo caso, figura como un modelo ideal o como un modelo al que tender indefinidamente). Mientras que en la idea aureolar solo presuponiendo su realización adquiere sentido el proceso (la idea como tal). Por ejemplo, cuando se dice que estamos inmersos en un proceso de globalización liberal-capitalista. Ese proceso solo adquiere un significado desde ese concepto de globalización que se da como virtualmente realizado, y desde el cual ese proceso es entendido como un avance hacia esa realización. Sin presuponer esa realización no habría forma de interpretar ningún contenido histórico concreto como parte de ese proceso. Se trata, por lo tanto, de un concepto circular (se da por sentado la realización del concepto para su realización en marcha), y oblicuo (esto es, adquiere sentido desde otra cosa, desde una determinada plataforma: su realización virtual).

IDENTIDAD ESENCIAL: aquel tipo de identidad propia de una clase de cosas. (En El mito de la cultura Bueno ilustra este tipo de identidad con el siguiente ejemplo: «la piel de este oso tiene “la misma textura” que la de este otro oso»). Se contrapone a identidad sustancial.

IDENTIDADES SINTÉTICAS ESQUEMÁTICAS: son el resultado de operaciones que se desarrollan en un progressus, como unidades sinalógicas (esto es, manteniendo un vínculo de continuidad, contigüidad o causalidad) o se construyen en un regressus. Por ejemplo la configuración circunferencia, concebida como la operación recurrente de trazar arcos sucesivos. Está en el origen de los contextos determinantes.

IDENTIDADES SINTÉTICAS SISTEMÁTICAS: son unas relaciones o identidades proposicionales (aunque implican operaciones). En ellas residen las verdades científicas. Presuponen contextos determinantes. Se establecen a partir de términos diversos, vinculados por sinexión (esto es, mediante un vínculo necesario entre tales términos), a través de la identidad. Ejemplo: S = πr2.

IDENTIDAD SUSTANCIAL: aquel tipo de identidad propia de una cosa, que la identifica consigo misma, por así decir. (En El mito de la cultura Bueno ilustra este tipo de identidad con el siguiente ejemplo: «fue “el mismo oso” quien mató a las tres vacas»). Se contrapone a identidad esencial.

ILUSIÓN ETNOLÓGICA: consiste en suponer que el etnólogo puede operar desde una perspectiva neutral, objetiva, al margen de toda cultura concreta.

IM­PE­RIO DEPREDADOR: es aquel cuya estructura está constituida para someter a unas relaciones de explotación (esto es, de aprovechamiento de los recursos naturales, económicos o sociales) a las sociedades coordinadas por ese imperio, impidiendo el desarrollo político de tales sociedades y, en el límite, destruyéndolas. Como ejemplos históricos señala Bueno al Imperio persa de Darío, a los imperios inglés y holandés de los siglos XVII a XIX, y al III Reich. Se contrapone a imperio generador.

IM­PE­RIO GENERADOR: es aquel cuya estructura posibilita el desarrollo político, económico y social de las sociedades sometidas. Como ejemplos históricos señala, Bueno, al Imperio de Alejandro Magno, el Imperio romano, el Imperio español, el «Imperio soviético», y los EE. UU. de América. El imperio generador es perfectamente compatible (e incluso necesariamente compatible) con situaciones en las que sus individuos o grupos constituyentes se muevan siguiendo sus propios intereses «egoístas»: desde el punto de vista de los «átomos» constitutivos de ese imperio no tiene por qué haber diferencia alguna con un imperio depredador. Lo que lo diferencia de este último es su norma orientadora (su «ortograma»).

INCONSCIENTE SUBJETIVO, INCONSCIENTE OBJETIVO: en Etnología y utopía Bueno critica el uso del concepto de inconsciente que hacen autores como Lévi—Strauss o Lacan, por no diferenciar los diversos sentidos de este concepto. Estos diversos sentidos son reducidos por Bueno a dos: inconsciente subjetivo e inconsciente objetivo. El sentido del concepto de inconsciente subjetivo coincide con el que Freud o Jung dan al término inconsciente. El inconsciente objetivo estaría constituido por aquellas formaciones sociales que envuelven al individuo y determinan su conducta y su constitución como sujeto. Entre esas formaciones podemos incluir el lenguaje, el clan, la clase social, etc.

INSTITUCIONES: en Arquitectura y filosofía Bueno define las instituciones como «fenómenos normativos, en el sentido de que en su propia morfología corpórea llevan inscrita una serie de normas que orientan o canalizan la conducta de los individuos de una sociedad dada, ya como guías de su comportamiento, ya como contraejemplos capaces de inspirar aversión o temor».

Del análisis de las instituciones llevado a cabo en Ensayo de una teoría antropológica de las instituciones), se desprende que estas tienen las siguientes características: (1) Tienen una estructura hilemórfica, esto es, constituyen totalidades corpóreas complejas en las que se puede diferenciar materia y forma. (2) Las instituciones elementales (que no son necesariamente instituciones originarias, ni simples, pues están compuestas de partes materiales), constituyen «unidades culturales morfológicas de orden sistático». Las instituciones complejas se constituirán a partir de las instituciones elementales mediante un entretejimiento, igualmente sistático, de estas. Como ejemplo, la institución constituida por la unión del soldado fusilero y el fusil. En algunos textos (por ejemplo, El puesto del Ego trascendental, Poemas y teoremas) Bueno diferencia entre instituciones meromorfas (que son aquellas que están constituidas como partes de otras; por ejemplo, el tejado -de una casa-, el mango -de una sartén-, el torso -de una estatua-), y holomorfas (que son aquellas cuyo fin es constituirse como unidades autónomas, como todos). (3) Se dan siempre en coexistencia con otras instituciones. Ahora bien: (a) Esto no significa que todas las instituciones mantengan algún tipo de relación con todas las demás. (b) Hay que distinguir lo que son instituciones complejas (por ejemplo, una orquesta) de lo que son complejos, o familias, de instituciones (por ejemplo, una familia de instrumentos musicales). En este caso se trata de un conjunto de instituciones configuradas como totalidades sistemáticas. (4) Tienen un carácter racional. Más aun, constituyen la expresión de la racionalidad humana, que se manifiesta a través de las instituciones. Bueno sostiene que la conocida caracterización aristotélica del hombre como «animal racional» tiene un carácter lisológico, que solo alcanza una realización morfológica a través de las instituciones. Son las instituciones (que implican el empleo de procedimientos normativizados, de conexión y desconexión de las partes) las que permiten diferenciar una racionalidad animal de una racionalidad humana. (5) Son normativas, lo que se deduce de su repetibilidad. Cada institución reproduce una norma que es inmanente a la propia institución. Así, un concierto improvisado que no ha sido grabado ni recogido en una partitura no constituye una institución, dado que carecemos de la norma que permite reiterarlo. (6) Tienen un carácter axiológico (esto es, no son neutras). Esto debe ser entendido en el sentido de que ciertas instituciones son incompatibles con otras, o aliadas de unas terceras, en función de un contexto. Dicho de otro modo, unas instituciones niegan a otras, las refuerzan, o son reforzadas por ellas.

INVERSIÓN TEOLÓGICA: se trata del proceso iniciado en el siglo XVII (y que culmina en la Lógica de Hegel), que consistiría en que «Dios deja de ser aquello sobre lo que se habla para pasar a ser aquello desde lo que se habla». Se trataría de que el hombre se coloca en el punto de vista de Dios para hablar del mundo. Y eso que se dice del mundo, situados en tal punto de vista, es la «mecánica» y la «economía política».

ISOLÓGICO: del griego isos, que significa «lo mismo». Una unidad isológica es aquella cuyos elementos no tienen necesariamente una relación de proximidad o contigüidad, no constituyen una unidad atributiva. La igualdad, la semejanza, la analogía y la homogeneidad constituyen unidades isológicas. El conjunto de los individuos humanos constituye en sí mismo una unidad isológica. Isológico se contrapone a sinalógico.

LIBERTAD DE: decimos que hay «libertad de» (o libertad en sentido negativo) cuando nada impide que un proceso o conducta siga su curso natural. Así, decimos que el agua discurre libremente por un río si no hay presas que la retengan, decimos que un pájaro vuela libremente cuando abandona la jaula, o que hay libertad de prensa cuando la censura estatal o de otro tipo no impide la publicación de las informaciones u opiniones.

LIBERTAD PARA: decimos que hay «libertad para» (también llamada libertad de elegir o libertad en sentido positivo) cuando el individuo tiene la posibilidad de tomar decisiones entre un elenco de posibilidades, esto es, tiene capacidad de elegir entre lo dado. A veces se radicaliza esta capacidad y se entiende que el individuo tiene una capacidad absoluta de elegir, la libertad se entiende entonces como espontaneidad. A esta forma de libertad, que Bueno descarta por metafísica, se la conoce como libre albedrío.

La libertad de elección es perfectamente compatible con los determinismos etológicos o psicológicos que están funcionando detrás de cada elector, y cuyos resultados pueden ser estadísticamente previstos, de modo que se pueda planificar la oferta de tales bienes y servicios.

La libertad de elección y el determinismo son conceptos conjugados (TBYD164), La libertad de elección es un determinismo disyuntivo (o alternativo).

Dos tipos de libertad de elección: libertad de contradicción (o aceptas o no, elegir o no elegir), y libertad de contrariedad (elegir entre varias alternativas ofrecidas).

LIBERTAD PARA/LIBERTAD DE: ambas formas de entender la libertad van entrelazadas. Efectivamente, se me hace presente que carezco de «libertad de» cuando decido elegir algo. Así, cuando me planteo dar un paseo (libertad para) se me hace presente que los barrotes de la celda me lo impiden (carezco de libertad de), o cuando me dispongo a divulgar un artículo crítico con el gobierno me encuentro con que la censura no me lo permite.

LISOLÓGICO: se trata de aquellos conceptos o Ideas que ganan amplitud borrando las diferencias. Así, por ejemplo, usamos lisológicamente el concepto de cultura cuando decimos que «las instituciones deben potenciar la cultura», sin tener en cuenta que tan «cultura» es la visita a un museo, como la fabricación de armas de destrucción masiva, como la ablación de la parte externa del clítoris que se le practica a las niñas en algunas regiones del planeta. Lisológico se contrapone a morfológico.

MATERIALISMO FILOSÓFICO: es el sistema filosófico elaborado por Gustavo Bueno, que consta de una ontología materialista, que diferencia tres géneros de materialidad; una gnoseología materialista, conocida como teoría del cierre categorial; una filosofía de la historia materialista; que explica la historia como la dialécticas de los Estados e imperios entretejida con la dialéctica de clases, y una filosofía de la religión materialista, que identifica el origen de la religión con la presencia de númenes reales (los animales).

MATERIA ONTOLÓGICO-ESPECIAL: designa, según ueno, a los géneros más generales de materialidad que configurarían el mundo, aquellos que géneros de materialidad que ya son irreductibles unos a otros. Estos géneros de materialidad son tres, y son los siguientes:

 (1) Primer género de materialidad (o materialidad primogenérica): está constituido por entidades físicas, dadas en el espacio (entendido como realidad inmediata, no como espacio geométrico, abstracto) y en el tiempo. Incluimos aquí, por lo tanto, a las realidades corpóreas con sus cualidades y relaciones, así como los sucesos, etc.

(2) Segundo género de materialidad (o materialidad segundogenérica): incluye aquellos procesos dados en el tiempo, aquellos dotados de «interioridad»: las vivencias, las experiencias internas, tales como emociones, sensaciones, etc.

(3) Tercer género de materialidad (o materialidad terciogenérica): incluye aquellas entidades abstractas, carentes de dimensión espacial y temporal (en el sentido de espacio y tiempo inmediatos), aunque incluye el espacio abstracto y universal de la geometría. Abarca cosas tales como las relaciones lógicas, las entidades geométricas (por ejemplo, el sistema de los cinco poliedros regulares), las «ideas» platónicas, etc.; en general, lo que en la filosofía clásica se entiende por esencias.

MATERIA ONTOLÓGICO-GENERAL: designa a la materia entendida como el fondo a partir del cual se constituye toda realidad determinada. Esta materia puede definirse positivamente como pluralidad, exterioridad y codeterminación, y negativamente como una idea crítica que se obtiene por negación de los modos concretos, determinados, de la materia, en tanto ninguno de estos modos agota las posibilidades de la materia.

MEROEMA: que se comporta como una parte. Ejemplo un torso de una escultura (en tanto contrapuesta a la escultura completa). Se contrapone a holema.

MEROTÉTICO: referido a la parte (de meros = parte, lote). Se contrapone a holotético.

METÁBASIS: el término, que tiene su origen en la lingüística, es empleado por Bueno para denominar a una de las figuras dialécticas. Se trata de un proceso de desarrollo idéntico que se resuelve («más allá de la serie») por acabamiento. Ejemplo: la serie decreciente de elipses según la distancia focal disminuye, conduce, por metábasis, a la circunferencia.

METAMÉRICO: de meta = más allá de, y meros = lote, parte. Designa la relación, de cualquier tipo (comparación, confrontación), que un término mantiene con otros de distinto nivel dentro de un todo. Así, es metamérica la relación de una célula con el tejido u órgano del que forma parte. Se contrapone a diamérico.

MITO: es un relato, una construcción lingüística en la que un campo, que en principio resulta extraño, amorfo, incontrolable, queda reorganizado a partir de establecer una analogía con un modelo institucionalizado, controlable, dado en un campo propio. Así, los antiguos pigmeos concebirán el arco iris como el arco de un dios arquero. Esto es, partiendo de una institución (un proceso racional reiterativo) que opera en su vida ordinaria, el arco y las flechas, reconstruyen, por analogía, un campo meteorológico hasta entonces incomprensible, amorfo.

Los mitos pueden ser clasificados según varios criterios. Tenemos así, mitos formales y mitos materiales, mitos personales y mitos impersonales. Pero la clasificación más relevante filosóficamente es aquella que diferencia entre mitos luminosos, mitos oscurantistas y mitos ambiguos.

MORFOLÓGICO: con este término se refiere Bueno a aquellas categorías o Ideas que configuran todos en los que es posible diferenciar perfectamente la materia de la forma. En las que, por lo tanto, la forma no queda diluida, las diferencias aparecen perfectamente delimitadas. Morfológico se contrapone a lisológico (véase). Son morfológicas categorías tales como «sistema de los elementos», «especie» o «campo gravitatorio». Pero no son morfológicas (sino lisológicas), las Ideas de Materia ontológico-general o materia ontológico especial. Ciertas categorías morfológicas pueden ser usadas lisológicamente en un momento dado.

LISOLÓGICO: designa a aquellos conceptos o Ideas que ganan amplitud borrando las diferencias. Así, por ejemplo, usamos lisológicamente el concepto de cultura cuando decimos que «las instituciones deben potenciar la cultura», sin tener en cuenta que tan «cultura» es la visita a un museo, como la fabricación de armas de destrucción masiva, como la ablación de la parte externa del clítoris que se le practica a las niñas en algunas regiones del planeta. Lisológico se contrapone a morfológico.

NEMATOLOGÍA: en un sentido muy general, Bueno emplea el término nematología para referirse a la estructura de la nebulosa ideológica que envuelve a diverso tipo de instituciones (como puedan serlo la democracia, la ciencia, etc.). Al analizar tales instituciones se puede diferencia entre su momento técnico (o tecnológico) y su momento nematológico. [En Cuestiones quodlibetales sobre Dios y la religión (1989, pp. 97-104), y en El animal divino (1996, p. 319)].

NOETOLOGIA: en El papel de la filosofía en el conjunto del saber (págs. 164-198), y en Noetología y gnoseología, Bueno denominará así a la disciplina que trataría las leyes generales del pensamiento «lógico-material», que pudiesen englobar las diversas formas de razonamiento (científico, filosófico, técnico, artístico, e incluso el pensamiento raciomorfo de algunos animales). La noetología trataría de la forma general de pensamiento racional, de la cual serían modalidades las figuras de la dialéctica, la gnoseología, o la teoría de las instituciones (a través de las cuales opera siempre la racionalidad humana).

ONTOLOGÍA: Bueno recupera la clasifica de los saberes de Christian Wolf, según la cual la metafísica se divide en general (que trataría del ser en tanto ser) y especial (que trataría de los tres tipos de entes: Dios, mundo y alma). Pero la reinterpreta desde su perspectiva materialista, de modo que diferencia entre una ontología general y una ontología especial.

ONTOLOGÍA ESPECIAL: trata de los tres géneros de materialidad.

ONTOLOGÍA GENERAL: trata de la materia ontológico-general o materia trascendental.

ORTOGRAMA: un ortograma es una norma orientadora que dirige un conjunto de acciones y operaciones siguiendo un orden recurrente y secuencial. Un algoritmo, una regla gramatical o una creencia, son ejemplos de ortogramas.

ORTOGRAMA IMPERIAL: conjunto de acciones y operaciones recurrentes (políticas, diplomáticas, militares) desarrolladas durante un periodo largo de tiempo, y tendentes a configurar un modelo político universal.

PARATÉTICO: lo que está en contacto. Se contrapone a apotético.

PARTES CONSTITUYENTES: son aquellas partes en las que se puede desmenuzar un todo pero que no son del mismo orden que ese todo. Así, serían partes constituyentes de un cuadrado las líneas que forman sus lados, o los puntos que configuran sus vértices.

PARTES DETERMINANTES: son aquellas partes constitutivas, e inseparables, de un todo (atributivo). Así, «cuadrilátero», «paralelogramo», y «equilátero», son partes determinantes de un cuadrado; pues el cuadrado viene determinado por la posesión de cuatro lados, que los lados sean paralelos, y que sean iguales entre sí.

PARTES INTEGRANTES: son aquellas que aparecen cuando se «despieza» un todo (atributivo), de modo que la reunión de las piezas vuelve a dar el todo de partida. Las partes integrantes son del mismo orden que el todo (por ejemplo, si hablamos de una figura geométrica sus partes integrantes tendrán las mismas dimensiones que la figura en cuestión). Así, podemos dividir un cuadrado en dos triángulos cuya hipotenusa sea una de las posibles diagonales de ese cuadrado. Esos dos triángulos serían partes integrantes del cuadrado. Al «sumar» o «reunir» esas partes volvemos a tener el cuadrado de partida.

PARTES FORMALES: son aquellas que conservan la forma del todo del que proceden o al que pertenecen. Se contraponen a partes materiales.

Las partes de un jarrón roto en trozos los suficientemente grandes para que, a partir de ellos, se adivine la forma del jarrón y este pueda ser reconstruido de nuevo, serían partes formales de ese jarrón.

En el terreno de la ciencia se puede considerar que sus partes mínimas formales son los teoremas.

PARTES MATERIALES: son aquellas que no conservan la forma del todo del que proceden o al que pertenecen. Los trozos minúsculos de un jarrón, roto de tal manera que ha quedado pulverizado, serían partes materiales de ese jarrón.

En un cuerpo científico, serían partes materiales todas aquellas tomadas en un sentido genérico, al margen de las características que las llevarían a pertenecer a una ciencia concreta. Por ejemplo, las proposiciones, tomadas en tanto enunciados gramaticales, los científicos, tomados en tanto trabajadores (con derechos laborales, etc.), los aparatos, tomados en tanto inventos humanos, etc.

Se contraponen a partes formales.

PROGRESSUS: similar a síntesis. Proceso a través del cual, una vez alcanzados ciertos principios o estructurales esenciales, reconstruimos, partiendo de ellos, el mundo fenoménico, el mundo dado a escala corpórea humana (antrópica). Este concepto tiene su origen remoto en la dialéctica platónica, en la cual, una vez alcanzada una Idea superior, descendemos (diáiresis) desde ella hasta una idea inferior, o hasta el mundo sensible, con lo que estos quedan definidos o explicados. En el pensamiento presocrático, una vez alcanzado el arkhé (el agua, el aire, la homeomerías, los átomos), se reconstruye el mundo múltiple y cambiante que nos hace frente, quedando así explicado. Un ejemplo de progressus propio de la ciencia moderna es aquel en el que, una vez descubierta/construida la estructura atómica por Bohr se trata, a partir de ella, de explicar el espectro del átomo de hidrógeno tal como nos aparece en el laboratorio.

PROLEPSIS: el término prolepsis procede del griego y significa anticipación. Fue empleado por los estoicos y los epicúreos para referirse al conocimiento anticipado de algo. Bueno designa con este término a aquellas conductas dirigidas a fines, pero eliminando de esas conductas todo intento de explicarlas partiendo de conceptos metafísicos como «representación mental» o «creación libre». Las operaciones de un sujeto operatorio humano con vistas a producir un objeto -por ejemplo, un hacha de silex- son explicadas tradicionalmente como si el sujeto se «representase» el fin a conseguir en la mente antes de las operaciones, de modo que se puede decir que su conducta estaría determinada por el futuro, por lo que aún no hay. Una versión extrema de esto sería el caso en el que el sujeto produce algo nuevo, que es explicado como fruto de la «creatividad libre». Por el contrario, Bueno parte de que toda proyección futura, toda prolepsis, está determinada por algo del pasado, por una anamnesis. El primitivo que talla una piedra para fabricar un hacha no está determinado por una representación mental del objeto futuro, sino por algo que «recuerda», que ha visto o desarrollado en el pasado. Las novedades, cuando las hay, se producen como fruto de resultados inesperados debido a que nos encontramos en distintas situaciones. Así, se podría decir que los franceses llevaron a cabo su revolución con la vista puesta en la república romana; el diferente contexto en el que operaron determinó su novedoso resultado.

RAZÓN-RACIONALIDAD: la racionalidad nace vinculada al cuerpo, y en concreto a la capacidad de manipulación que tienen ciertos animales. Esa capacidad está especialmente desarrollada en los humanos, que poseen manos que les permiten unir y separar cosas. En esa capacidad de unir y separar cosas consiste, reducida a su expresión esencial, toda manipulación. Con esas cosas unidas se hacen todos, y de esos todos se separan partes. La racionalidad tiene que ver, pues, directamente, con los todos y las partes. Por eso el análisis de la racionalidad exige una teoría de los todos y las partes.

Esa capacidad de manipulación, es, inicialmente, capacidad de manipulación de cuerpos sólidos (o, en todo caso, líquidos). Pero esta racionalidad vinculada a la corporalidad, especialmente al carácter sólido de los cuerpos, sufre un «rompimiento», que posibilita la racionalidad dialéctica. La racionalidad dialéctica se desarrolla inicialmente como un proceso de rompimiento de los sólidos para ir hacia principios más abstractos (regressus) y la vuelta desde esos principios a la corporalidad sólida (progressus). Pues todos los instrumentos de investigación que nos permiten ir más allá de lo corpóreo sólido son ellos mismos cuerpos sólidos (libros, documentos, microscopios, telescopios, reglas, balanzas y otros aparatos de medida, etc.).

En Ensayos materialistas Bueno da cuenta de dos tipos de «rompimiento» de lo corpóreo-sólido, de lo inmediato, de lo mundano.

REGRESSUS: similar a análisis. Proceso a través del cual, desde el mundo entorno tal como se nos ofrece (los fenómenos), regresamos hasta sus estructuras esenciales. El concepto tiene su remoto origen en el procedimiento platónico de ir desde el mundo sensible, el mundo de las apariencias, hasta las Ideas o esencias. El regressus se produce tanto en el ámbito filosófico como científico. Así, desde el espectro del átomo de hidrógeno regresamos a la estructura atómica de Bohr. Los filósofos presocráticos regresan desde el mundo múltiple y cambiante al arkhé que lo explica. Se contrapone a progressus.

SINALÓGICO: del griego sinalage, que significa comercio, ajuntamiento. Una unidad sinalógica es aquella en la que los elementos mantienen entre si un vínculo de continuidad, contigüidad o causalidad. Se contrapone a isológico.

SOCIALISMO: Bueno diferencia entre sentido genérico y sentido específico del socialismo. En sentido genérico se opone a solipsismo (no a capitalismo), y consiste en todo proceso de socialización que está presente en las más diversas instituciones o agrupamientos: una empresa, la familia, los diversos partidos políticos e iglesias, las tribus, etc.

SOCIEDADES NATURALES: son aquellas sociedades humanas que comparten características estructurales con las sociedades animales (tales como la convivencia, la dominación) y que carecen, todavía, de estructuras políticas. Tales sociedades naturales se diferencian, no obstante, de las sociedades animales por la racionalidad constitutiva de la condición humana. La sociedad natural se constituye como sociedad por la convergencia de diversas partes merced a que unas ejercen funciones de control social sobre otras.

SUSTANCIALISMO ACTUALISTA: el sintagma sustancia actualista o sustancialismo actualista fue empleado por Gustavo Bueno para denominar a una concepción dinámica de la sustancia. Una sustancia actualista es aquella realidad (cosa) que permanece en medio de los cambios mediante su actualización reiterada. Así, el célebre barco de Teseo es una sustancia que permanece tras haber cambiado una a una todas las maderas que lo configuraban; un organismo viviente es una sustancia que permanece identificable tras haber cambiado las moléculas químicas que lo constituyen.

TABÚ DEL EGO: expresión empleada por Bueno para referirse a la supresión, en el discurso científico o filosófico, de cualquier referencia al ego (yo, mente, alma, etc.).

Esa supresión aparece en Auguste Comte, quien elimina a la psicología del campo de las ciencias, y continúa en el conductismo que elimina de la psicología toda referencia a la mente o los estados mentales.

TAUTOGÓRICO: signo cuyo significante es la causa de su significado. Que se significa a sí mismo. Ejemplos: «te lo prometo», o cuando en una fábula de Esopo prescindimos de su contenido alegórica y atendemos a su literalidad. Contrapuesto a alegórico.

TEOREMA: en la terminología empleada por Bueno se llaman teoremas a las construcciones complejas (con una parte objetual y una parte proposicional) que consiguen establecer relaciones verdaderas (objetivas, necesarias) entre los términos de un determinado campo gnoseológico. Para la obtención de teoremas a partir de los materiales más o menos «indeterminados» de ese campo es necesaria la mediación de lo que Bueno denomina «contextos determinantes» o «armaduras».

TOTALIDAD ATRIBUTIVA (O UNIDAD ATRIBUTIVA): es aquella en la que las partes se unen para configurar un todo «orgánico», por así decir. Por ejemplo, los órganos de un cuerpo humano son partes atributivas de ese cuerpo. Y, del mismo modo, los elementos que componen el campo de la ciencia química mantienen entre sí una unidad atributiva.

Una totalidad atributiva puede estar compuesta de partes determinantes, partes integrantes o partes constituyentes.

TOTALIDADES DISTRIBUTIVAS: es aquella en la que las partes están unidas en virtud de su pertenencia a una misma clase. Por ejemplo, el cuerpo humano mantiene una unidad distributiva con el conjunto de los otros cuerpos humanos en tanto forman parte de la especie humana. Y, del mismo modo, la química, la física, las matemáticas, la geología, la biología, etc., mantienen entre sí una unidad distributiva en tanto pertenezcen a la clase de las ciencias.

TOTALIDADES ISOMÉRICAS: son aquellas que son «iguales-k» entre sí. Por ejemplo, un cuadrado descompuesto en cuatro o dieciséis partes iguales. Se contrapone a totalidades heteroméricas.

TOTALIDADES HETEROMÉRICAS: son aquellas cuyas partes son «desiguales-k» entre sí. Se contrapone a totalidades isoméricas.

TOTALIDADES HOLOMÉRICAS: son aquellas en las que el todo es igual a sus partes. Como ejemplos, un triángulo equilátero descompuesto en cuatro triángulos equiláteros por sus medianas, o una estructura fractal. Se contrapone a totalidades homeoméricas.

TOTALIDADES HOMEOMÉRICAS: son aquellas en las que el todo no es igual a sus partes (cuando estas son isoméricas). Por ejemplo, un círculo descompuesto en cuatro cuadrantes. Se contrapone a totalidades holoméricas.

TOTALIZACIÓN SISTÁTICA: es una totalización atributiva en la que las partes mantienen entre sí relaciones de codeterminación (causal o estructural) en virtud de una ley interna. Esto es, no se trata de un mero agregado de partes. Se contrapone a totalización sistemática.

TOTALIZACIÓN SISTEMÁTICA: es una totalización de tipo distributivo en la que las partes (que tienen el carácter de totalidades sistáticas) son heterogéneas y no se codeterminan, sino que comparten algún rasgo en virtud del cual forman parte de esa totalidad. Como ejemplo podemos señalar los cinco poliedros regulares (pues cada uno puede ser concebido como una totalidad sistática, los cinco se diferencian entre sí, no mantienen codeterminación alguna entre ellos y comparten la condición de poliedros y de regulares). Se contrapone a totalización sistática.

TRANSFORMACIONES IDÉNTICAS: son aquellas en las que «el estado terminal del material trasformado reproduzca el estado original de ese material» (El mito de la felicidad, p. 97). Esto es, se trata de que una realidad cambiante mantiene la estructura formal a lo largo de sus cambios, de modo que nos encontramos con una transformación «de lo mismo en lo mismo». Tal es el caso del barco de Teseo, o las transformaciones de aquellas épocas históricas en las que se mantiene el orden social y político.

UNIDAD: unidad puede significar varias cosas, se dice de varias maneras [A desarrollar].

UNIVERSAL SEMÁNTICO: en Las estructuras metafinitas Bueno define la universalidad semántica como «la propiedad que tienen ciertos nombres en tanto se aplican, con idéntico o parecido significado, a objetos o situaciones en algún modo diferentes entre sí». El universal semántico se diferencia del universal lógico en que este se aplica a diversos objetos con «un significado rigurosamente idéntico», se diferencia de los nombres comunes o genéricos en la medida en que estos: 1) pueden ser aplicados a un solo objeto (por ejemplo, satélite de la Tierra), 2) pueden incluir a los equívocos, y 3) pueden tener un carácter colectivo.

Clasificación escolástica de los universales semánticos (recogida de Aristóteles): (1) Unificación por semejanza: términos análogos. Dos tipos de analogía: (a) De proporción simple (analogía de atribución). Como formas literarias las sinonimias y las sinécdoques (b) De proporción compuesta (analogía de proporcionalidad). Como formas literarias las metáforas. (2) Unificación por identidad: términos unívocos. Tratando de superar la rigidez de tales términos, que pueden recoger los matices que aparecen en todos los objetos, los escolásticos (Tomás, Cayetano) construyen, siguiendo a Aristóteles, el concepto de analogía inaequalitatis, que compatibilizaría la univocidad «con la diversa "perfección" en pa participación de la esencia»   

 

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